Recomendaciones espidianas de junio

IMG_20160705_002521

Pese a la creencia generalizada, no resulta sencillo llevar a cabo una selección de los mejores libros del mes. O de los que se adaptan a mi gusto: no todos los que leo aparecen, y los que aparecen no son necesariamente los mejores, sino los que a mí me han complacido. Lady Macbeth lo sabe, y, como mis  otras gatitas, hace lo imposible para ayudarme. Estos han sido los elegidos este mes.

20160617_085606

Comienzo con las Actas del Congreso Mundial sobre Teresa de Jesús, en el que tuve el honor de participar hace un año por mi libro Para vos nací: coincidía con el V Centenario de su nacimiento, y expertos de todo tipo analizaron su figura, desde la perspectiva religiosa, literaria, feminista, histórica… la relevancia de esta mujer extraordinaria continúa, creo yo, sin ser completamente reconocida. Las actas han sido publicadas por la Universidad de la Mística.

20160612_195558

No olvidemos que durante Mayo y Junio tuvo lugar la Feria del Libro de Madrid, donde, como casi todos los años, firmé mi obra y me encontré con lectores y con seguidores. La Feria es un evento interesante siempre, que muestra lo que se ha publicado ese año, y nos recuerda que los libros no contienen siempre literatura, sino que son un soporte para aficiones, gustos, pasiones, fenómeno fan… Se equivocan quienes cada año consideran a los autores que más firman muestran un signo de la decadencia inevitable de la cultura, o quienes crean que es una muestra fideligna de lo que se lee. Es… otra cosa, y como tal ha de tomarse.

20160410_185049

Ofelia ya lo recomendó en su momento, pero como lo ha releído me suplica que vuelva a hablar de Podría hacer pis aquí, (y otros poemas escritos por gatos). Lata de sal es la editorial que nos acerca a este género, injustamente menospreciado, de la literatura felina. Aquí nos encontramos con una serie de sentidísimos poemas que nos permiten conocer mejor la retorcida mente de estos bichos malignos e imprescindibles…

IMG_20160606_174623

Este ensayo (o más bien, esta compilación de crónicas)  de Alejo Carpentier, publicado por Fórcola Ediciones, me sorprendió por varios motivos. El menor de ellos no fue el que no estoy acostumbrada a analizar la realidad y la historia europea desde una visión que proceda de otras voces periféricas. Un cubano observa, en el momento crítico de la II Guerra Mundial, El ocaso de Europa. Apasionado y vehemente, es un observador inteligente, pero también alguien que defiende, quizás antes de su propio ocaso, una idea de evolución americana, frente a la decadencia en la que Francia, Alemania o Inglaterra se encuentran sumidas. De una actualidad aterradora y desconcertante, me ha  obligado a leerlo despacio y con notas al margen. Muy interesante.

IMG_20160703_202558

Un clásico, pero que regresa actualizado por Reino de Cordelia. A la historia inmortal de Bram Stoker se le unen las ilustraciones de Fernando Vicente y la excelente traducción de J. A. Molina Foix. Es una inversión de fondo de biblioteca.

IMG_20160607_235122

Otro clásico, que dejó K.O. a Ofelia… Los últimos días de Pompeya, en una versión antiquísima que me regaló mi profesora de 4º de EGB, sor Mercedes. Aunque ya recomendaré alguna actualización, para mí es una lectura fundacional, y una de las novelas que despertaron mi pasión por la literatura.

IMG_20160710_183620

De vez en cuando aparecen proyectos exquisitos como este, Los escritores y la música, de Ediciones Singulares; el dedicado a Tolstoi, bajo la responsabilidad de Víctor Gallego, responde a la filosofía general: una colección de libro-discos que enfoca la biografía de grandes escritores  a través de la música. Encontramos un prólogo, el ensayo en sí mismo con cronología y un CD con una selección de música relacionada con los textos,  grabada en  sellos discográficos internacionales.

IMG_20160710_195434

Antonio Colinas, uno de los poetas más interesantes y reconocidos en lengua española, publica ahora en Siruela Memorias del estanque, un libro que, sin ser exactamente unas memorias, sino una recreación literaria sobre la realidad, deja testimonio de lo vivido y aprendido. Lo he leído poco a poco, casi como un libro de cabecera, o más bien, como un libro de después de la ducha. Para obligarme a leerlo con calma, en lugar de devorarlo como otros, cada día, mientras se me secaba el pelo, leía un fragmento. Después me obligaba a dejarlo, hasta el día siguiente. Ha sido una manera excepcional de comenzar las mañanas.

IMG_20160705_002706

Y acabamos con el que será el último libro de la serie Hijos de Mary Shelley, publicado por Imagine Ediciones y editado por Fernando Marías: Las noches de Clairmont, una compilación de algunas de las mejores voces de cuentistas contemporáneos, es una magnífica despedida. Yo la acompaño de una rosa de Anaquiños de papel. La gatita no venía en la lista…

Anuncios

Sed buenos… si podéis

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Así como tengo mis reservas con los adultos, y por los niños siento simpatías o antipatías instantáneas, los adolescentes me gustan todos, sin excepción. Desde luego, eso me ocurre ahora que por edad podría ser madre de un par de ellos. De adolescente, de hecho, los observaba como un entomólogo a un mosquito tigre.

Salvo que los profesores me indiquen lo contrario, en mis encuentros o charlas con adolescentes no centro el discurso únicamente en la literatura: hace algunos años los programas de animación a la lectura permitían que los chavales trabajaran con cierto tiempo algunos textos. Las posteriores reformas educativas no solo han limitado las horas de literatura en el instituto, sino que han acabado casi por completo con los encuentros con los autores. Ante esos hechos consumados, intento transmitir a los alumnos un mensaje que pueda calarles a medio plazo, y que trate valores como el esfuerzo, la necesidad de formarse, la vocación, y el amor por la lectura y el lenguaje.

Siempre abordo el tema de los trastornos de la alimentación, y del acoso. Nunca podré olvidar que yo sufrí uno cuando tenía su edad, y que el desencadenante fue, precisamente, la presión que unos adultos ejercieron sobre mí. No les oculto a las niñas el que la sociedad les presentará mayores dificultades y desafíos, y le animo a que los aborden con valor, y a que busquen referentes y modelos sensatos. Y, en los últimos tiempos, trato siempre el éxito y el fracaso.

En particular, el segundo: una biografía no se compone únicamente de logros. En un momento en el que el bombardeo de historias de triunfos solo se ve superado por la crónica de corrupción y de vergonzosas negaciones de responsabilidades, añoro que se hable de los errores admitidos. De la dignidad. De lo que se aprende de un error, si se acepta y se corrige. De que mantener las apariencias a toda costa conduce a la infelicidad y, en alguna personas, al delito. De la importancia de ser adaptable, dúctil, de lidiar  con la frustración.

Les hablo de los premios que perdí, y de los que sigo perdiendo. De los proyectos que me han rechazado. De la incomprensión ante quienes te odian sin motivo, o te envidian sin conocer que hay pocas razones para ello.  No maquillo la decepción que supone. También añado que si no fuera por lo que no sale como espero, no rectificaría, ni aprendería gran cosa.

Y les intento transmitir que, pese a todo, los esfuerzos merecen la pena y se ven recompensados en muchas ocasiones. Que intenten ser buenas personas; o, como decía San Felipe Neri, que lo sean si pueden. Eso será más de lo que muchos adultos hayan logrado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMe pareció que algo tan angelical como los errores de carácter, o el Santo Neri (patrono, por cierto, de los docentes y de los humoristas, que nació el mismo año que mi Santa Teresa y fue además canonizado el mismo día que ella) debía acompañarse de un vestido blanco. Creo que nunca tendré suficientes vestidos blancos. Es un Diógenes parcial, específico y textil, que no parece de fácil curación, al menos mientras existan vestidos tan bonitos como éste de Mango.

Con su talle bajo, está cuajado de encaje y tul, lo que le da cierto aire a los años 20. Eso significa un extra de belleza y sofisticación, pero también que nos olvidemos de ceñir silueta o marcar cintura.  Como el protagonismo de la tela resulta evidente, solo añadí unos brazaletes azules, unos peep toes de Paco Gil, y unos pendientes de cristal. Me pinté las uñas con un esmalte nacarado de OPI y, ya que el día que saqué las fotos soplaba un viento gris en Alicante, me recogí el pelo con una trenza. Puede que no sea buena, pero tengo aspecto de serlo…

Recomendaciones espidianas de marzo

10.2

Desde que soy una niña siento una gran seguridad en las bibliotecas, y un punto de inquietud en las librerías. Han pasado 18 años desde que publiqué mi primera novela, pero las dos emociones perduran: el tiempo se detiene en las bibliotecas, los libros se prestan y perduran, hay más posibilidades de encontrar obras maestras que malos textos. En cambio, las librerías resultan abrumadoras, ofrecen demasiado, muestran todo a la vez, e incitan a comprar pronto, antes de que el libro desaparezca. Funcionan como novios poco convenientes, fascinantes pero volubles.

Algo así me ocurre con la crítica literaria, un terreno necesario, mas cenagoso; pasé de confiar a ciegas en las que aparecían en los suplementos literarios, a decepcionarme cuando aprendí algo más de la vida y del mundillo, a fiarme de las recomendaciones de algunos amigos de gusto afín: y eso he intentado hacer en mi caso. Recomendaciones, absolutamente subjetivas, de libros en los que encuentro algún valor.

Como leo de manera constante, y a una gran velocidad, me permito muchos caprichos que se desvían de lo que un gourmet literario aprobaría: mi dieta es omnívora. Muchos ensayos, novelas y relatos. Algo menos de poesía y teatro. Cómic, novela gráfica. Tesis y trabajos especializados. Géneros híbridos. Algo en digital, no mucho, la verdad. Infantil y juvenil. Libros que sé de antemano que son de bajísima calidad, o que no me gustarán, pero que leo para comprender gustos ajenos y entender mejor a lectores ocasionales. Muchas veces recomiendo a mis alumnos de comunicación libros mediocres, pero que abordan un aspecto determinado de la sociedad o de la psicología de una manera efectiva. Otras veces, sencillamente, me gustan novelas que no ofrecen una gran calidad, pero qué le vamos a hacer, me gustan. En esos casos, no defiendo que sean buenas. La filóloga que hay en mí mueve la cabeza, desesperada, pero se resigna y se va a un rincón a continuar con la lectura de Milton. Otras veces, la filóloga interior gana la batalla y recomiendo textos clásicos y pesados, con los que disfruto de la manera más pedante y esnob, pero que entiendo áridos para muchos lectores.

Espero que puedan ser interesantes para otros lectores, que se difundan (la labor de dar a conocer un libro es agotadora, y muy poco agradecida) y que permitan uno de los grandes placeres de los lectores entusiastas: el compartir los gozos secretos, el sentirse, en definitiva, menos solo en el mundo. Nunca he pretendido que esto fuera un blog literario. Me propongo recopilar una vez al mes los libros que he recomendado en una red social u otra; en algunas ocasiones serán más (leo entre veinte y treinta libros al mes) y otras menos, por que habré tenido menos suerte y no me parecerán tan especiales. Que disfrutéis.

Comienzo con El punto de vista, de Henry James, de Páginas de Espuma. Como esta editorial solo publica relatos, salvo excepciones muy puntuales, ya sabemos que nos enfrentamos a narrativa breve, que en el caso de James, no es ni mucho menos obra de segunda fila. Es adecuada para quien no se atreve con una de sus grandes novelas clásicas o quien ha leído sus imprescindibles Otra vuelta de tuerca, Daisy Miller, Las bostonianas, Las alas de la paloma.. Un librito de una belleza breve y duradera.IMG_3579

En la misma editorial resulta imprescindible conocer a Ana María Shua, una de las mejores cuentistas en lengua castellana, creativa, brillante y original. Yo leí su libro Contra el tiempo en una tarde de primavera lluviosa, aunque sus cuentos son perfectos para casi cualquier condición atmosférica. Rompen lo cotidiano y nos obligan a saltar a otros mundos y otras vidas.

20160321_165451

Una recomendación general; las obras de Julio Verne, visionario, amenísimo, una de esas mentes que no solo discurrían sino que han servido de inspiración a toda una civilización. Incluso aunque consideremos que va poco más allá de literatura juvenil (no es mi opinión), la desbordante imaginación, la ruptura de límites y el ritmo que acompañaba sus páginas merece que releamos algunas de las obras que Verne que, sin duda, hemos leído ya. La isla del tesoro que sostengo en mi mano ha sido publicada por Mondadori.

2016-03-06 09.46.48

Olvidad lo que habéis leído de literatura erótica: os guste u os aburra, esta novela, La pasión de Mademoiselle S., Anónimo,  supone un giro inesperado. En realidad, es la correspondencia de la enigmática Simone, que su amante conservó y (dicen) fue encontrada en un desván. Yo debo limpiar los desvanes equivocados… A lo que vamos, estas confesiones apasionadas de una parisina de los años 20 resultan muy modernas, muy osadas: incluso demasiado, en ocasiones. Componen una relación llena de deseo y de dolor, estupendamente bien escrita y descrita. Una pieza única publicada por Seix Barral.

13.2

Color, color y más color en las ilustraciones que ha esbozado el propio escritor de este libro, un joven autor polifacético, J.M Algar, que ha publicado Ediciones Hidroavión Todxs nosotrxs es su primer poemario, y lleva en sus páginas un cierto poso de desencanto y de dolor, incluso en sus poemas más irónicos, para de nuevo regresar a la vitalidad y la energía. Para lectores aficionados a las montañas rosas rusas risas emocionales.

1.3

Para una entusiasta del tema como yo, el que aparezca La historia de los fantasmas supone un pequeño sobresalto. ¿Estará R. Clarke a la altura de lo esperado? ¿Aprenderé algo? ¿Será ameno? Yo me rendí a él a las tres páginas, cuando comenzó a hablar de su fantasma particular. Una delicia. Lo ha publicado Siruela. Diré que además, lo releí a los pocos días. Una delicia. El vestido de encaje podéis verlo aquí.

27.2

Y por último, en marzo se cumplieron los 501 años del nacimiento de una mujer extraordinaria, una gran escritora, una mística reconocida por todas las religiones y una de las Doctoras de la Iglesia Católica. Teresa de Ávila, Teresa de Jesús, Santa Teresa. Una presencia que me ha acompañado durante un año entero, y que me ha ofrecido este libro Para vos nací (Ariel), como legado. Quería compartirlo con todos, porque para mí ha sido decisiva.

28.2

¡Hasta el mes que viene! Leed mucho; es un atajo a la felicidad.

Ratón de biblioteca

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

    Por mucho que me gusten las librerías, yo soy, sin duda, una autora de biblioteca: esa preferencia, que proviene del hecho de haberme formado en una biblioteca municipal pública, cuyos libros tomé prestados y devoré durante años con un apetito de polilla, se manifiesta en muchas cosas. Por ejemplo, en que yo no hablo nunca del olor a nuevo de los libros, ni los olfateo.  Olisquee usted con fruición un ejemplar medio de biblioteca, y se sentirá colonizado por ácaros de varias generaciones. Miro con desagrado no disimulado a quienes emplean sus salas para estudiar, y nunca pisan la biblioteca para curiosear o leer un libro. Y, sobre todo, frente al agobio y la confusión que me produce entrar en una librería bien provista, en especial en la sección de novedades, donde me siento abrumada por el trabajo, la inadecuación y la ignorancia por no ser, materialmente, capaz de leer tantos títulos y libros recién llegados, en la biblioteca me siento en paz: me transmite la sensación de que se ha decantado ya parte de ese trabajo, que el tiempo sobra, que, de manera generosa y sin agobios me presta lo que he de conocer y ha sido esencial para otras personas más sabias y más serenas que yo.
En mis viajes nacionales y al extranjero visito siempre que puedo alguna biblioteca: desde la Biblioteca Municipal de Calatayud Baltasar Gracián que, necesita espacio para crecer pero que, cuidado con ella, alimenta nada menos que tres clubes de lectura y convoca gracias a sus entusiastas bibliotecarios encuentros regulares de escritores, a la Central de Manchester, muy impresionante en cuanto a su versatilidad. Cada biblioteca debe adaptarse a sus circunstancias: en la actualidad, por suerte, el bibliotecario posee una buena formación específica, cosa que no siempre ocurría en el pasado (y que no impidió que tuviéramos espléndidos profesionales, apasionados por los libros), y está en contacto con otras bibliotecas, archivos. Ha trabajado en Fundaciones, museos o bibliotecas privadas, se adapta y actualiza. Encontramos quienes son más conservadores, quienes apuestan por bibliotecas para bebés, a quienes les revienta el concepto de ludoteca que algunas bibliotecas, en cambio, defienden, porque les ha dado vida; como gremio, hay mucha tela que cortar. Pero lo grave son las ocasiones en las que les toca lidiar con abiertos incompetentes en cuando a la gestión cultural y del libro, en particular, y la lamentable falta de apoyo por parte de los usuarios.
De Manchester tomé notas sobre dos actividades que me dieron mucho que pensar.  Es, desde luego, un edificio magnífico con un fondo espectacular, una sala de lectura bellísima, circular y elegante, donde se evidencia el amor por el conocimiento. Resulta perceptible que no falta el dinero (habría que preguntarle a los bibliotecarios, de todas maneras, por sus quejas), posee una Biblioteca Musical, la Henry Watson, dotada de pianos, espacios para la grabación y audición, y donde algunos músicos ensayaban. Las actividades musicales, avisadas con antelación, son habituales, y se facilita el que tengan lugar en el propio espacio. Un sueño, pero difícilmente extrapolable.
Sin embargo, me llamaron la atención otras características más asequibles: una de ellas, las facilidades de entrada, salida, para la grabación y maniobra que daba la biblioteca. Ni una mirada sospechosa, ni una pregunta, daban fe de la confianza que la biblioteca tenía en sus usuarios y del respeto con el que la gente se comporta. Otra, la inversión en tecnología realizada, evidente en la planta baja, la de acceso más general. Los fondos y archivos de la ciudad son accesibles a cualquiera, se ha realizado una labor de estudio sobre el pasado y la historia de la ciudad que, tanto para niños como para adultos, resulta apasionante. Eso delata, nuevamente, la cantidad de personal, tiempo y recursos que se le ha destinado, y el carácter abierto que se le quiere brindar. La cafetería integrada en esa planta permite, además, tomarse un café o un sandwich en la biblioteca, como una alternativa hostelera. Otra más, la existencia de un espacio para emprendedores y empresas en la última planta fue, quizás, el remate. allí no solo podían ponerse en contacto distintos emprendedores, sino que las empresas podían disponer de un espacio para sus presentaciones o entrevistas. Entiendo que hay muchas bibliotecas que no podrán contemplar, por filosofía, concepto, o esa lamentable falta de espacio que sufren, algo parecido: pero el que un vivero empresarial de esas dimensiones, con un diseño bonito, con proyectos de los que la propia biblioteca puede beneficiarse e inversión de empresas en su mantenimiento, se encontrara allí, atrayendo a un público distinto que daba uso a libros legales, económicos y a salas muertas, me pareció algo digno de ser anotado.
Para mí el mundo de los libros resulta apasionante, pero comprendo que no lo es para la mayoría de la gente: la labor de las bibliotecas resulta imprescindible, pero necesitan de inversión, ayuda, y sobre todo, apoyo. Han sufrido muchísimo durante los años de crisis: muchas bibliotecas de barrio han desaparecido sin que nadie se hiciera eco de ello. Se cree, con vaguedad, que los libros son importantes, que los niños deben leer, pero no se defiende con calor. Dicen que Cleopatra, una mujer de una inteligencia y conocimientos sobresalientes, lloró cuando supo de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, y la consideró una de las grandes desgracias de su reinado. Es fácil culpar a los políticos, pero ¿en qué lugar entre las prioridades de los ciudadanos, incluso los lectores, se encuentra la defensa de las bibliotecas?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Todas las fotografías están tomadas en la Central Library de Manchester, antes de mi conferencia sobre Teresa de Jesús que tuvo lugar, por cierto, en la sede del actual Instituto Cervantes, en Deansgate, que en el siglo XIX albergó la primera Biblioteca abierta por suscrición popular e inaugurada por Dickens. Lucí un vestido azul marino de Etxart&Panno, confeccionado en neopreno,  y que aparenta ser un dos piezas de crop top y falda lápiz (consejo de The Gallery Room) y, para romper la seriedad de sus líneas clásicas, una tiara de Mibuh. Estamos de enhorabuena las amantes de tocados, coronas, diademas, sombreros y aderezos: siguen sin ser comunes, pero ya no cuchichean en voz baja al vernos. Los pájaros y las flores dorados hablaban de libertad, de vuelo, de cielos abiertos. De hecho, fue la estrella de mi look esa noche. Y mirad qué monada de bolsos hacen. Los zapatos, por una vez de tacones medios, porque me tocó trotar bastante por la ciudad, eran unos nude de Unisa. El maquillaje, de Chanel, fue obra mía, pero quedé bastante satisfecha con mis ojos ahumados. El esmalte de uñas es de OPI.
Llovía, por cierto, con empeño digno de mejor causa, y me costó muchísimo salir de aquella biblioteca… Además, ¿Os habéis fijado en la vidriera de la entrada, con la efigie de Shakespeare? Hay un espacio dedicado a Lady Macbeth…

 

El año del mono

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

  El Año Nuevo Chino me ha sorprendido en Manchester, donde esa comunidad, bien asentada desde hace décadas, se muestra activa y presente, dentro y fuera de su característico Barrio Chino; estos días la plaza del Ayuntamiento y algunas otras calles centrales se encontraban adornadas con farolillos rojos, que sobrevivían al viento y a la lluvia de febrero como grandes flores bermejas, como manzanas maduras; como podían.
Que se diera de repente otro Año Nuevo hubiera sido la excusa perfecta para revisar los propósitos de ídem: pero no ha pasado más de un mes, y  me encontraba en Manchester, precisamente, cumpliendo uno de ellos: participar en al menos un congreso literario internacional al año. En este caso que fue en Transverberations, Iberian Mysticism in a global context donde ofrecí una lectura de Para vos nací y algunas pinceladas de mi visión sobre Teresa de Jesús.
Pensé entonces que el que los horóscopos, todos, el chino, el occidental, el azteca, se basen en arquetipos, podía ofrecerme un pie para algunas observaciones sobre lo que representa el Mono, el signo del año que comienza. El horóscopo chino se basa en el año lunar, y asigna un bicho a cada uno de esos años, hasta doce. El mono es inteligente, rápido, muy ágil de cuerpo y mente. Curioso y atrevido, impertinente, hasta grosero, a veces. Diera la sensación de que se columpia sobre el abismo, para librarse con una pirueta en el último segundo. Al mono le gustan los grandes retos, el protagonismo y el juego. Se enfada como un niño si no se le presta atención, y le gusta gastar bromas pesadas, aunque no ser objeto de ellas. Miente si hay que hacerlo, y busca salidas ingeniosas con la misma facilidad.
He dedicado algo de mi tiempo a reflexionar acerca de si reconozco en mí esas características, qué lugar o prioridad ocupan en mi vida, y cómo podría desarrollarlas. Para alguien que, como yo, brinda una gran importancia al estudio, a los conocimientos y al aprendizaje formal, existe una tentación a olvidarse o a menospreciar esa picardía, que demuestra otro tipo de inteligencia adaptativa y mucho más práctica. El mono busca divertirse a toda costa, algo de lo que me he olvidado durante largos años. Se adapta, en lugar de moverse dentro de parámetros rígidos, y busca nuevas soluciones para viejos problemas: quizás esa sea la característica que más me gusta de todas las citadas, y, de todas las interiores,  la que he intentado cultivar en mí con más empeño.
Este año intentaré esforzarme en no perder de vista las virtudes simiescas: movimiento (eso incluye el físico… ay de mí), agilidad, nuevas aventuras, retos algo más difíciles. Recursos, ingenio, risas y un poco de picardía. En el lado oscuro, que todos, incluso las majestuosas tigresas del año 74 albergamos, prefiero no fijarme…

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El Año del Mono me encuentra con un vestido vintage del estilo de los años 30, delicadamente estampado con rayas y figuras humanas y animales sobre fondo negro. El vestido parecía cortado para mí, y salvo un tramo de la cremallera, se encontraba en perfecto estado. Los zapatos de ante negro tiene la firma de Marypaz, el collar es de malaquita tallada, llevo unos diminutos pendientes de oro (dos estrellitas), y el maquillaje es de MAC.  El paraguas verde pertenece a mi jefa de prensa y fotógrafa, Nika Jiménez, que, sorda a mis protestas de que para las de Bilbao lo que estaba cayendo no pasaba de chirimiri, me encasquetó el dichoso artefacto. Las fotos están tomadas en la Plaza del Ayuntamiento de Manchester.

 

 

 

 

Propósitos de Año Nuevo

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Decía Teresa de Jesús que se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por aquellas que han sido escuchadas. Conviene recordar esa frase, tan sabia, cuando comenzamos a formular los propósitos de Año Nuevo, que muchos rompen a los dos días, porque piensan en ellos como deseos pedidos a una estrella fugaz. Un propósito no es algo que nos sobreviene, ni un golpe de suerte, sino una tarea nueva, una manera de mejorar nuestra vida en la que queremos centrarnos durante 2016.
Cada uno debería conocer su carácter, y sus debilidades, y cómo puede conseguir mejor sus objetivos: yo, lo he dicho muchas veces, me planteo 50 propósitos cada año. Algunos los repito. Otros son nuevos, retos que me planteo para superarme, otros, la mayoría, son una forma de asegurarme de que no me olvido del camino que me he marcado para mi vida. Los divido en varias áreas: Salud y cuerpo, profesional, económica, casa, relaciones, y otras, en las que incluyo el ocio, los caprichos… Así me aseguro que mantener un cierto equilibrio, porque en algunos momentos de mi vida, el trabajo ha absorbido demasiada energía, y me ha pasado una alta factura.
Entiendo que a algunos puede agobiar un listado tan exhaustivo: en realidad, si los repartiera resultarían ser uno por semana, pero no es tan sencillo: muchos de ellos, como los relacionados con el ejercicio, la salud  o la alimentación, deben ser cumplidos a diario. Otros, como conocer dos países nuevos al año, se realizan de una vez y para siempre. Para mí, el planificarlos y decidirlos supone una de las tareas más bonitas y edificantes de final de año. Le dedico varios días, hago una lista, tacho, incluyo, pienso: siento el placer inmenso de sentir que puedo decidir sobre mi vida y construir mi felicidad. Salgo, tomo un te, paseo, hago balance de qué deseo de verdad, y qué por presiones, expectativas ajenas o apariencia.
Para conseguir los objetivos de Año Nuevo hay que desearlo, pero no basta con eso. No puede existir una mentalidad de todo o nada: si se ha fracasado una vez, queda el resto del año para enmendarse. Deben ser realistas, pero un poco exigentes: si yo escribo tantos es porque me resulta más sencillo dividir un proyecto grande (como escribir un nuevo libro de cuentos) en pequeños bocados (como escribir un cuento a la semana… a mal que lo haga, finalizo el año con al menos 35 cuentos nuevos).
Cada domingo o lunes reviso mi listado y evalúo cómo voy: pongo fechas concretas, miro qué necesito para cumplir otros. Cuando llega mi cumpleaños, en Julio, los reestructuro. A esas alturas tengo que aceptar que algunos no se cumplirán, porque eran desmedidos, o porque he perdido el interés. Me doy la oportunidad de reformularlos: es mejor negociar que rendirse. Quienes me conocen saben que siento debilidad por los listados y los esquemas: curiosamente, me permiten ser más creativa. La creatividad no consiste en el caos, sino en mirar las cosas desde perspectivas distintas, novedosas. En la creatividad también se trabaja.
¿Es un sistema muy estricto? Con los años, he visto que es el que mejor me funciona: los días se escapan sin vuelta, y hay una gran infelicidad en sentir que no han sido aprovechados en hacer lo que se quiere de verdad. Ese sentimiento se agudiza con la edad. El año pasado fue un buen año: me quedaron tres objetivos por cumplir: No viajé a Nueva York, como me propongo hacer una vez al año, no entregué mi novela, y tampoco cambié el suelo de mi casa. Pero el resto de los 47 se llevaron a cabo. Y, como mi propósito número 50 es siempre “Aprendo a no exigirme demasiado”, creo que no es un mal balance. Yo, al menos, soy mucho más feliz que en 2014.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Estos últimos días del año han sido soleados, y me han permitido vestir mis pantalones de terciopelo rojo de Amaya Arzuaga y una blusa vintage. Llevo unos peep toes a medida de Sacha London, y un bolso de mano de Purificación García. Los pendientes irregulares son de Parfois, y el esmalte de uñas, de Essie. Las fotos fueron tomadas en la que fue la antigua prisión de Miguel Hernández, ahora una residencia de ancianos, en Conde de Peñalver, Madrid, y en la cafetería del Mozza Bar, que se encuentra justo enfrente. Y cuyas tazas, curiosamente, muestran una palabra clave para afrontar 2016: filosofía.

Concierto “Un violonchelo para Santa Teresa”


OLYMPUS DIGITAL CAMERA

¿Es una presentación de tu libro, pero menos convencional? ¿Es una teatralización de textos de Teresa de Jesús? ¿En qué consiste exactamente lo que vas a hacer? Me repitieron esas preguntas muchas personas, muchas veces. En realidad, lo que llevamos a cabo Beatriz G. Calderón y yo el día 18 de noviembre en Sevilla fue un concierto a dos voces: no las nuestras, que éramos meras intérpretes, sino la de los genios J.S. Bach y Teresa de Ávila. Dos personas muertas desde hace siglos que continúan hablando sobre el amor, la espiritualidad y la muerte. Beatriz, violonchelista, experta en Bach, escogió el programa, que llevó a cabo con sensibilidad y pasión conmovedora. Entre pieza y pieza, yo hablaba de Teresa, y de la visión de Teresa sobre esos grandes temas. En el silencio y la oscuridad de Sala Cero, un público que transmitió, a su vez, que hay espacio e inquietud por lo trascendente.

Para mí el escenario es un terreno transitado desde niña, un lugar donde siempre me he sentido a gusto. Pero compartirlo con Beatriz le daba otra profundidad a  las palabras y a los pasos. Los puntos en común (un amor genuino por nuestros oficios, la necesidad de fusionar estilos, de explorar nuevas formas de contar viejas historias, la admiración por Bach y la presencia de Teresa) facilitaron esta colaboración que será la primera de una serie de conciertos y de encuentros. Cuando me preguntan por qué hago algunas de las actividades que llevo a cabo, algunas de ellas en teoría alejadas de la literatura, (como este blog, sin ir más lejos) contesto lo mismo, porque las razones son idénticas: todo consiste en contar historias, en formatos distintos, para públicos diversos, como juego, como descubrimiento, como avances en la oscuridad.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Un escenario requiere cargar las tintas con el maquillaje, como se puede apreciar en las fotografías, y un vestuario que se adecúe a la distancia y los efectos de luz: el vestido verde, con dos tejidos, punto mate y seda, es de Amaya Arzuaga, y muestra un precioso trabajo de origami. No veis las sandalias, pero son mis muy queridas romanas de Paco Gil, que me sacan de muchos apuros, y los pendientes y el brazalete, de alta bisutería,  podéis encontrarlos en El jardín del deseo. Beatriz, por cierto, volvió a vestirse la falda de su vestido de novia. Y según bajamos del escenario ya habíamos decidido que juntas volveríamos a subir a él.

Homenaje a Frida Kahlo

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

¿Qué misterio rodea a Frida Kahlo para que sesenta años tras su muerte mantenga intacto el  atractivo de una mujer arrolladora, de una creatividad y una capacidad de sincretismo excepcional? En una sociedad obsesionada por la belleza física, la salud y la juventud, una artista feúcha, prematuramente envejecida y enferma desde niña, a la que incluso amputaron una pierna, se alza como un icono al que muchos admiran y todos reconocen.
Supe de la existencia de Frida cuando tenía ocho años, por una revista: sus Retratos, (con monos, con un traje de terciopelo, con fruta), me resultaron fascinantes; aún no me importaba su historia de amor. Quince años más tarde me regalaron un facsímil de su diario: había leído ya la obra de Elena Poniatowska sobre ella, y el personaje cobraba unos matices más complejos, desagradables, en ocasiones.  La última vez que escribí sobre ella fue en mi ensayo “Para vos nací“. Como Teresa de Jesús, Frida no distingue entre su cuerpo, su mente y su obra, brillantes, únicos y torturados. No se entiende quiénes fueron estas dos mujeres sin tener en cuenta sus enfermedades, ni su radical originalidad, la lucha constante por crearse una identidad única. Ambas emplearon la palabra como una manera complementaria de relacionarse con el mundo, y la dos, incomprensibles, efímeras, se encontraban con un amor más allá de toda lógica y fusionado con el arte.
Frida ha sido imitada, parodiada, idealizada. Se ha interpretado su vello facial como un homenaje a sus orígenes criollos (las descendientes de europeos mantenían el vello para distinguirse de las indígenas, lampiñas), como una manera de enfatizar su lado masculino, como una provocación, en definitiva. Las reinterpretaciones del atavío tehuano, los tocados de flores, los mantoncillos, todo formaba parte de una teatralidad intencionada que eclipsó a Diego Rivera y que amenaza ahora con oscurecer su propia obra, también. El legado político, emocional, el discurso de Frida Kahlo, en definitiva, no digamos ya su obra, va mucho más allá de lo visible y lo inmediato. Pero bien está que la imagen de una mujer tan poco al uso contrarreste la avalancha de lo políticamente correcto.
EspidoMexico5

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

EspidoMexico7

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Para este homenaje a Frida recuperé un precioso vestido de estampado en tonos rosas de Ailanto, con botones de perlas. Las joyas provienen de orígenes muy distintos: el collar de perlas cultivadas lo compré en Filipinas, el dorado fue un regalo del pintor Juan Adriansens y de su marido, Pedro. El otro collar, de cristal mate y coral, lo encontré en una tienda de antiguedades, y los pendientes de aro son de Ciudad de París. Me peiné con un pañuelo de seda de herencia, una mariposa de cuero dorado de HM y buganvillas y jazmines naturales. El maquillaje es de Chanel. Las fotos, pese a lo que parezca, no fueron sacadas en México, sino en el microclima subtropical de Motril, en el precioso hotel Casa de los Bates. Siempre es una buena senda el seguir los pasos de las grandes mujeres.

A bordo de La nave del misterio, Cuarto Milenio (Cuatro TV)

CuartoMilenioEspido1

Mi última entrevista en un programa de televisión no  era en absoluto convencional: “Cuarto Milenio”, el programa sobre los fenómenos extraordinarios de Iker Jiménez, me invitó a que abordáramos el papel que todo lo misterioso supuso en la vida (y muerte) de Teresa de Jesús. Allí, en el impresionante plató de Cuatro, aparecimos “Para vos nací” y yo, y allí nos enfrentamos qué había de cierto o no en sus experiencias extraterrenales, sus visiones, sus éxtasis… y a algo más mundano y siniestro, como el destino de su cadáver, y cómo fue convertido en gran parte en reliquias. Hubo, además, su toque de tensión: el programa coincidía con el referendum griego, de forma que el inicio se demoró mucho más de lo que pensábamos: los sufridos espectadores nos vieron en mitad de la noche.
Si vestirse para la tele presenta siempre las dificultades de las que ya hablaba en otra entrada, la iluminación y el barroquismo del set de “Cuarto Milenio” exigían un cuidado especial. Por suerte, contamos con la ayuda de las maquilladoras, que conocen perfectamente dónde y cómo va cada foco, y que aplicarán los productos adecuados para que las cámaras no nos hagan parecer zombies (no llamarían la atención en ese programa, por otro lado). Podéis comprobar que fuera del plató y con otras luces, en la foto con Iker, por ejemplo, parece que lleve exceso de corrector.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

CuartoMilenioEspido3Como lo adecuado era un color plano y vivo, llevé un vestido de DKNY en un azul intenso, casi klein, con algo de escote y una silueta clásica. Lo combiné con unas sandalias Marypaz, de tacón altísimo, con entretejido dorado. El bolsito de Purificación García es una pieza única que me diseñó para la publicación de mi libro “Cuentos malvados”. Los pendientes son de plata y lapislázuli, antiguos y el anillo, de plata y nácar, contrastaba con la manicura de OPI; pero mi joya preferida es la que podéis ver prendida en mi vestido: un broche victoriano con el ala de una mariposa azul protegida bajo un cristal, que compré en York, y que me parece todo un enigma en sí mismo.
Podéis ver el programa y mi intervención aquí. Porque a quién no le gusta un poco, en el fondo, lo inexplicable, ese temblor en la garganta, ese toque helado en la espalda…

 

Presentación en La Laguna

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ningún lazo me une a las Islas Canarias, pero desde que puse los pies en ellas, hace ya quince años, me sentí tan a gusto en ellas que he buscado siempre excusas para regresar: la mejor fue mi novela Soria Moria, ambientada en Tenerife y Fuerteventura inmediatamente antes de la I Guerra Mundial, con la que gané el premio Ateneo de Sevilla.
En esta ocasión me trae otro libro a las dos mismas islas: Para vos nací. Mi visión de Teresa de Jesús, que cumple quinientos años, sería presentada enLa Laguna, en el Teatro Leal, que alcanzó este marzo pasado los cien. El teatro fue el sueño personal del millonario Antonio Leal, un lagunero con vínculos cubanos, que decidió regalar a la ciudad un delicioso edificio dorado y rojo. Desde su terraza, el perfil de la isla cobra una belleza especial: desde este casco antiguo el horizonte parece al alcance de los dedos.

Apenas a unos metros, justo en la otra acera, se alza el hotel en el que me hospedé, el Aguere. Tampoco le falta historia (fue construido en el siglo XVIII como casa de los Marqueses de Torrehermosa, y nombrado Patrimonio Histórico-Artístico) y le sobra literatura. La novela negra Ira Dei, de Mariano Gambín, la emplea como escenario, y aquí vivió Luise Schmidt, una joven alemana que trabajó entre 1904 y 1906 como institutriz de los niños de los Trenkel, la familia que entonces gestionaba el hotel. Por la época, Luise, cuyos diarios de aquella estancia se publicaron, podría haber sido la severa niñera de Dolores Hamilton, la protagonista de mi Soria Moria. El hotel, con su patio interior cubierto, los techos altos y las escaleras de balaustradas de forja y madera oscura, conserva el encanto de la época, e invita a sentirse un poco archiduquesa. O al menos, baronesa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERACierto aire retro combinaba bien con tanto mareo de fechas. Escogí un vestido estampado en azul, blanco y rojo, de HM, de inspiración claramente setentera, talle alto y vuelo infinito; necesito un tacón considerable para no arrastrarlo, como estas sandalias rojas de cuña, de la categoría HITS de Marypaz, baratísimas, y muy cómodas. Los pendientes de coral rojo y el anillo de esmalte y turquesas son antiguos, los compré en Atenas, y reforzaban el aire bohemio (más es siempre más). Aunque apenas me maquillé, sí usé el rouge Diva, de Dior, y, a la fuerza, con la humedad de La Laguna, recuperé mi pelo ondulado original. Todo estaba preparado para el próximo salto en el tiempo.