Dioses y Mitos por Madrid

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta es una imagen familiar para cualquier que me conozca: un edificio clásico, una escultura, una alegoría, y yo, plantada allí, incapaz de moverme hasta que les he contado a mis acompañantes qué vemos, de donde viene, qué referencias mitológicas encontramos en esa diosa desnuda, ese amorcillo enfadado, esa mujer con guirnaldas (también me ocurre con los árboles y las flores, pero en menor medida). Desde que de niña descubrí la mitología y su explicación simbólica del mundo ni  la arquitectura ni los jardines me transmitían lo mismo: y, con la insistencia de las pasiones, lo he compartido, me temo que quisiera o no, con quien llevaba al lado.

¿Por qué no lo haces para otros? ¿Para lectores, para curiosos? me habían preguntado mis amigos durante años, no sé si hartos de ser siempre mis víctimas o con un sincero entusiasmo por mis recorridos. El problema de las pasiones es que resultan contagiosas, y que no hace falta mucho para incendiarlas. Cuando comencé a colaborar con B the Travel BrandViajes El país con experiencias como el Viaje por la tierra de Jane Austen (que podéis ver aquí, aquí y aquí) era cuestión de tiempo el que les propusiera un recorrido por el Madrid Mitológico: desde las Quimeras de Atocha hasta la Diosa Cibeles, los caballos de Neptuno o la Diosa que preside la Gran Vía.

Así surgió Dioses y Mitos por Madrid. Una mañana por Madrid, con un grupo de viajeros, que recorren conmigo parte del centro de la ciudad, mientras yo les narro historias sobre esos dioses, esos héroes, esas alegorías que cubren las fachadas de muchos edificios señoriales. Cariátides y héroes, un diablo escondido en El Retiro, laureles, espigas de trigo. Y, como remate, una comida en el Palacio de Cibeles donde podíamos comentar lo visto.

Sabíamos que el Viaje por la Tierra de Jane Austen conmigo había despertado mucho interés, hasta el punto de que el siguiente, organizado para el 5 -8 de Octubre de 2017, se había llenado apenas fue ofrecido (es muy posible que ofrezcamos un recorrido más ese mes, dadas las peticiones de los viajeros: si finalmente es así, lo anunciaré con suficiente antelación), pero era un misterio qué ocurriría con una experiencia más breve, más extraña, si se quiere. Ocurrió lo mismo: veintidós viajeros me acompañaron en una de las mañanas más bonitas de este año, para aprender un poco más sobre cosmogonías, leyendas y sagas.

¿Repetiremos? Muy posiblemente. Pocas cosas pueden compararse a la expresión de sorpresa de quienes te acompañan cuando recuerdan fragmentos de historias leídas en su infancia, nociones sueltas. O cuando ven, como por primera vez, un edificio muchas veces conocido. Eso, y no otra cosa, es para mí enseñar. Las historias no se limitan a los libros. Hay que compartirlas, tienen que volver a la vida. Si no, los dioses y los héroes también pierden sus poderes.

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Para un recorrido que dura casi cuatro horas de paseo por Madrid necesitaba ropa cómoda, y que se adaptara a una mañana de mayo fresca que daría lugar a un día radiante. Elegí un vestido largo satinado de Wild Pony con estampado muy pequeño gris y rojo. El corte clásico (escote cruzado, tirantes, plisado en torno a la cintura, la falda de vuelo con una profunda abertura) lo convertía en un guiño a la experiencia de Madrid Mitológico. Ligero y evanescente, y muy espectacular, lo combiné con una cazadora de cuero negro de Mango, alpargatas  (no se ven en las fotos), un sombrero borsalino, y una gargantilla plateada (o chocker) de  Parfois. El bolso vintage es uno de mis clásicos. Como el sol primaveral es siempre traicionero, me embadurné a conciencia con proteccción solar: estoy probando varias entre las de factor de más de 50 que sean ligeras y adecuadas para piel sensible, y en esta ocasión usé una de mis preferids de Kiehl’s.

Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez con My Pen Camera Olympus: y tuvo el acierto de captar, al menos en una ocasión, el escalofrío y la piel de gallina que me produce, una vez más, entregarme a dos de mis pasiones: el viaje y el conocimiento.