Premio Azorín: el día después

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El día después de la concesión del Premio Azorín 2017 se dedica a atender a medios de comunicación y poco tiempo después comienza la promoción del libro que, como casi todo lo perteneciente a este mundo se encuentra rodeado de mitos y de confusión. ¿Es obligatorio para el autor prestarse a la promoción? En absoluto. ¿Es obligatorio para la editorial organizarla? En modo alguno. ¿Resulta recomendable? Por supuesto.

La promoción intenta garantizar que el posible lector sepa que el libro existe, despertar su interés y al mismo tiempo, asegurarse de que se encuentre disponible en las librerías y puntos de venta. De nada sirve una buena promoción en prensa si la distribuidora no llega a tiempo con el libro (por desgracia, a veces ocurre). Una buena distribución sin la adecuada promoción es menos grave, pero deja la responsabilidad al librero o a un proceso que casi nunca se da, por desgracia, que es el boca-oreja. Hay autores que aborrecen las promociones: en realidad, un día de promoción consiste en una serie de entrevistas sobre tu libro, o sobre ti, o sobre ambos, quizás una presentación a lectores, puede que una firma. Nada, a priori, particularme horrible si el autor se deja el ego en casa y asume que muchos periodistas no habrán podido leer el libro, que las preguntas no siempre serán sesudas, que el encuentro con el lector no implica ciega admiración y que las firmas pueden finalizar sin un solo libro firmado: es decir, si el autor asume la realidad en lugar de chapotear en delirios de grandeza.

Llamadme Alejandra augura una promoción bastante intensa; arranca el día 7 de abril en Madrid con una presentación a la prensa (anunciaré cuándo se hará alguna al público) y continuará con Alicante, Málaga, Huelva, Barcelona, Sevilla, Vigo, Santiago, Bilbao, Zaragoza, Cuenca, y es posible que alguna ciudad más.

¿Es la promoción una actividad pagada? Depende. Algunos actos conllevan una remuneración porque el autor imparte una conferencia, o participa en algún acto aparte de la promoción: de lo contrario, no. El autor recibirá durante el año siguiente un porcentaje de derechos sobre los libros vendidos de en torno al 10%, de manera que se supone que le interesa participar en actos en los que el libro se venda, y la editorial, en teoría, debería facilitar eso mismo: pero no siempre se cumple esa lógica. Hay compromisos emocionales, o enfoques particulares que mueven al autor a acceder o no a la promoción. La edad, la salud, el cansancio, las obligaciones laborales o familiares influyen en esa visión. La timidez, el orgullo, la idea que se tiene de la función del escritor o el rechazo a la exposición pública también.

Algunos de los momentos más enriquecedores de mi carrera literaria se han dado durante las promociones. Desde la agotadora pero interesantísima gira del Planeta 99, con mi adorable Nativel Preciado, a la espectacular presentación en Covarrubias de La flor del Norte, que un autor que se consideraba agraviado amenazó con boicotear (por suerte, no fue así y todo resultó perfecto), a los viajes al extranjero, las promociones me obligan a salirme de un enfoque único y a adaptarme a cómo otras personas ven mis historias, mi carrera, mi persona o mi novela. En ocasiones me gusta lo que me devuelven. En otras, su reflejo está tan distorsionado que no me reconozco. Intento ser disciplinada y ponérselo fácil al periodista y a los organizadores: si eso supone girar en torno a una farola para una foto que el fotógrafo tenía en mente, giremos. En este proceso, el autor, que en su casa se cree tan poderoso, y su libro, que considera tan importante, dependen del trabajo de muchas personas. Sería una irresponsabilidad amargarles ese trabajo. Y así, el día después, comienza esta absorbente etapa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Para las entrevistas de prensa del día después escogí un conjunto de colores vivos: si amanecía un día primaveral, encajaría bien, y si no, se encargaría de animarlo. La falda de vuelo con estampado de flores  y la camisa de un quisquilla intenso son de Teria Yabar. Las sandalias de terciopelo azul son de Polin et Moi y se han convertido en una de mis preferidas de esta temporada: llevé unas joyas muy discretas (pendientes y dos anillos) de Luxenter. Las fotos fueron tomadas en Alicante mientras atendía a  periodistas y fotógrafos por Nika Jiménez con my pen camera.

 

Anuncios

Bajo el techo de Bump Green

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Los lugares nos conforman, de la misma manera en la nuestros recuerdos los transforman a ellos. En los últimos años me he esforzado en asignar nuevos recuerdos a lugares nuevos. Es una manera sutil, pero muy eficaz, de transformar nuestra vida. La nostalgia, al menos para mí, resulta inevitable, y no me suele llevar a nada bueno: pero no hay espacio para esa nostalgia en los sitios que descubrimos por primera vez. La sustituimos por la atención, o la curiosidad, o por el momento presente, ese que se escapa en cuanto nos damos cuenta.

Para mí BumpGreen, en Velázquez 11, de Madrid, es el lugar donde quedo con Macarena Berlín, la dulce voz que nos sale al encuentro de madrugada en La Ser en Hablar por hablar. Una mujer de una generosidad y unas cualidades tan difíciles de encontrar como gratificantes; pero es también el espacio que me sorprendió en su inauguración por una decoración ecléctica y arriesgada, obra de Adriana Nicolau, en la que las espectaculares arañas de vidrio se mezclan con las piezas inconfundibles de Guille García-Hoz, donde afirman que la comida tiene alma y que cocinar con paciencia, con productos orgánicos y con imaginación es una manera, (y otra vez sale ese concepto) de transformarse.

BumpGreen es también importante por razones secretas, por lo celebrado allí con una mezcla agridulce de fin de etapa y comienzo de vida, porque este enero gélido me trae cambios que son, como todos los realizados a conciencia, necesarios y dolorosos. Y casi todo lo digno de recordarse hay que celebrarlo comiendo: un hummus con cortezas de bacalao, por ejemplo. O un tartar de salmón, o un postre con su leve toque de caramelo salado. La carta despierta primero la curiosidad y luego los sentidos. Y luego, los sillones amarillos de la entrada invitan al café y la conversación.

Convertimos los lugares en aquello que sentimos. Traspasamos nuestra mirada y nuestras emociones a las paredes. Y eso, a veces, es una declaración de intenciones.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El look de ese día se componía de un abrigo blanco que ya me habíais visto aquí, unos pantalones anchos de tweed de Zara, una camisa de cuello de tira y pespuntes negros de Mango que estrenaba ese día y que me tiene enamorada, y el bolso Cebra, con estampado animal, de Tatiana Riego.

Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez con mi último juguete, la cámara Olympus E-PL8, mi mejor regalo de Reyes, que me ha traído, literalmente, una visión nueva de las cosas.