Ahora vemos por un espejo. En las dunas de Maspalomas

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

En las dunas, entre la arena, hay algo que me regresa siempre a la infancia. Quizás por ese eco a playa y a castillos que se derrumbaban de esos años, o por las inacabables escenas del desierto, de temática religiosa, que nos pedían que dibujáramos y que yo coloreaba con entusiasmo. La huida de la Sagrada Familia a Egipto, las tentaciones de Jesús, las predicaciones en las que peces y panes se desbordaban de las cestas… En mi infancia el desierto era similar al bosque de los cuentos infantiles: un lugar donde esconderse y donde ocurrían milagros.

Las cartas de San Pablo a los Corintios son unas de las lecturas más escuchadas durante las bodas: Sin embargo, por encima de las famosas palabras El amor es paciente, es bondadoso… yo prefiero este otro fragmento, que habla precisamente de la infancia y que se encuentra en Corintios I, 13:11.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño. Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido…
Y a su vez (tras una duna hay siempre otra duna) este veraz texto sobre la inocencia y el conocimiento me recuerda a un poema de Peter Handke, quizás el poeta austriaco más conocido. Cualquiera que haya visto la película El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin) dirigida por Wim Wenders en (1987) ha escuchado, lo sepa o no, a Peter Handke. Suyo es parte del guión de esta bellísima película sobre ángeles y humanos en una ciudad desolada, donde solo los niños pueden aún ver con claridad, y suya esta Canción de la infancia que hoy recuerdo.
(…)Cuando el niño era niño
no sabía que era niño;
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.
(..)Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntar:
¿Por qué soy yo y no tú?
¿Por qué estoy aquí y no allá?
¿Cuándo comenzó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿La vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo, oigo y huelo ¿no es acaso
una ilusión del mundo,-o ante el mundo?
¿Existen realmente el mal
y la gente mala de verdad?
¿Cómo es posible que yo, el que soy,
no existiera antes de nacer
y que un día yo, el que soy,
no seré más este que soy?
.Cuando el niño era niño,
no soportaba las espinacas, los guisantes,
el arroz con leche, la coliflor,
ahora come todo eso, y no sólo porque debe.
.(…)Cuando el niño era niño
arrojó un palo contra un árbol como una lanza
y allí está temblando todavía.
(En alemán: Als das Kind Kind war, /  ging es mit hängenden Armen, / wollte der Bach sei ein Fluß, /  der Fluß sei ein Strom, / und diese Pfütze das Meer. //
Podéis leer el original completo y su traducción por Sandra Toro aquí.

Sí, las dunas traen: traen mucho más, la memoria, los recuerdos, el anhelo de eternidad, la sensación de pérdida, las preguntas mudas en un mundo que parece ya solo comprensible para los ángeles.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El vestido de raso color hueso, largo, de corte neoclásico es de Mango. Compré los pendientes de azabache y plata  en Buenos Aires hace mil años, durante la legendaria gira de mi Planeta Melocotones Helados. Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez en las dunas de Maspalomas, Gran Canaria, con My Pen Camera.

Anuncios

El tiempo (no) huye

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El tiempo huye, decían los antiguos, y lo recordaban en los relojes de arena, en los de sol, en las clepsidras, en todo lo que entonces permitía medir el tiempo. Recoge las rosas, niña, mientras puedas, que pronto llegará el invierno. Carpe Diem. Aprovecha el día.

Esta sociedad obsesionada con la productividad y con transformar el tiempo en algo provechoso reinterpreta a su manera estos mensajes, que, por otro lado, se dirigían a los nobles, y a aquellos para los que el ocio era posible: desde luego, no se les inculcaba a las mujeres, que recibían el mensaje de que la mujer honrada, la bíblica mujer fuerte, debía estar dedicada a labores prácticas desde la mañana a la noche.

Los romanos de clases acomodadas, tras haber finalizado su carrera profesional, o cursus honorum, fantaseaban con una jubilación idílica en el campo, donde cada momento estaría dedicado al estudio, al disfrute de las cosas simples. Ese anhelo de sencillez de los ricos puede verse en el Hameu que María Antonieta ordenó construir en su palacia a imagen y semejanza de una aldea normanda que vio en un cuadro de Hubert Robert. Allí, de espaldas al lujo y el protocolo, la reina jugaba a hacer queso y a sentirse libre.

Los momentos de placer de lo simple, la contemplación de lo cotidiano, no han sido una conquista fácil: para las clases más humildes quedaban descartados por los imperativos sociales y religiosos. La observación del clima, del campo, otorgaba una sabiduría natural que ahora añoramos, al mismo tiempo que olvidamos la extrema dureza de las tareas agrícolas, o ganaderas. Las ciudades y las fábricas dejaban poco tiempo para la pereza. Los ricos, a su vez, obedecían más a la necesidad de entretenerse y hacer algo con su tiempo que a la de disfrutar de su ocio. El vacío del no-tiempo nos ha absorbido con una enorme potencia, como un agujero negro que necesitara siempre alimento.

Seguimos con la necesidad pendiente de la apreciación del momento. Ansiamos vacaciones, nos despierta una envidia feroz quien las tiene. Las críticas hacia quienes parecen vivir en perpetuo verano hablan de un resentimiento muy antiguo, de ignorancia e inquina. Creemos que podríamos aprovechar mejor ese privilegio que el de al lado.  Y, sin embargo, al contar con tiempo libre los ancianos se sentaban en un banco a verlo pasar. A gastarlo, ahora que lo tenían.

La arena que se escapa entre los dedos, el viento que mueve las telas. El cielo que cambia sin cesar, el sol en la piel. Quien no aproveche esos momentos merece una amarga condena. Quien no aproveche otros menos evidentes, pero igualmente hermosos, está perdiendo algo más que el tiempo. Está perdiendo la vida.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La falda tableada de gasa, azul Klein, es de Mango. Parece que continuará siendo una tendencia para el otoño en tejidos más gruesos. Ojo, que tienen a achatar y a ampliar la figura, y no siempre favorece. Cuanto más larga, más estiliza. La combiné con una camisa blanca masculina. Si hubiera sido un look más formal, hubiera escogido una blusa entallada, más adecuada al volumen de la falda. El bikini pertenece a una marca que ya conocéis, Anita since 1886; el sujetador es el modelo Paulina, con flores azul klein sobre fondo blanco, y un ligero efecto push-up (que según la talla que uséis puede ser no tan ligero y convertirse en muy potente). Hay varias posibilidades para combinar la braguita, y aunque no se aprecia en las fotos, yo escogí esta.

Las gafas de sol, polarizadas y de un azul potente, son de Musthave, el modelo Ibiza Blue power.

Aunque no llevo maquillaje, siempre salgo con protección solar factor 50, (o pantalla total, si el sol es muy intenso) en este caso, y debido a la arena, con la gama de Biotherm con efecto no pegajoso, tanto para cuerpo como para rostro. Proteged siempre, siempre , vuestra piel.

Y aunque en mitad de las dunas de Maspalomas, Gran Canaria, donde fueron tomadas estas fotos, era un suicidio usarlas, ese día llevaba unas sandalias de ante de tacón grueso maravillosas, de Mango. Ahora además están rebajadas.

Y para finalizar, un sombrero canotier. Creo que sigue siendo uno de los modelos que más me favorece, más alto o más bajo, con ala más o menos corta. Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez, con MyPen Camera.

Ajedrez en la isla

OLYMPUS DIGITAL CAMERANo somos sino piezas de ajedrez en un tablero sin normas, más grises que blancas, más grises que negras. No somos sino el movimiento que realizamos y que creemos libre, y que sin embargo, condicionan los otros, el capricho, la ignorancia, la presión, la falta de perspectiva. No somos sino aquello que soñamos en la mañana y que conseguimos cuando el día acaba, la aspiración a moverse como alfil siendo un caballo, de suistituir a la reina cuando no pasamos de peón, de ganar esta partida, o de al menos no perder con demasiada rapidez, con un deshonor obvio. No somos sino el tiempo que transcurre entre partida y partida, mientras ordenamos figuritas, ensayamos estrategias y nos aseguramos ante el espejo que sí, que esta vez ya hemos practicado lo suficiente, que esta vez lograremos un jaque mate.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERALas fotos fueron tomadas por Nika Jiménez con  MyPen Camera en el Hotel Seaside Palm Beach de Maspalomas, Gran Canaria, que en sus jardines esconde un ajedrez gigante, cactus y buganvillas de un exotismo exhuberante. Me hospedé allí durante una estancia de GCWellness, organizada por The Suites. Días inolvidables por la amabilidad de todos los empleados, la gastronomía (los desayunos del hotel son dificilmente igualables) y el spa, que no se conforma con tratar el cuerpo, sino que ofrece tratamientos que ofrecen una tranquilidad mental y una relajación más que deseable.

La falda tableada de crêpe azul klein es de Mango. La he combinado con un crop top de algodón blanco, sandalias de ante fucsia con cuña, y una pamela de fieltro blanco. Ojo al sol, hace falta siempre protección alta. El collar de cuentas de vidrio azul lo compré en Atenas hace ya años.