Premio Azorín 2017

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Ha pasado una semana desde la concesión del Premio de Novela Azorín 2017 y los detalles continúan tan vívidos ante mis ojos como si estuviera ocurriendo ahora mismo. Ocurre con todas esas ocasiones cargadas de expectativas, y muy anheladas. No era, desde luego, la primera vez que me presentaba a un premio literario: pero sí que lo hacía con una novela tan trabajada y que fuera histórica. No todos los jurados valoran de manera positiva el género.

La Diputación de Alicante es quien convoca este premio, que se inició en 1994 con Gonzalo Torrente Ballester como ganador. La responsabilidad de publicar y distribuir el Premio es de la Editorial Planeta, y su dotación es de 45.000€ sujetos a (ay) todos los impuestos correspondientes. Otros escritores que cuentan con él son Luis Racionero, Jesús Ferrero, Dulce Chacón, Jon Juaristi, Ángela Becerra… En este año se cumplían, además, los 50 años del fallecimiento del gran Azorín, con lo que la Diputación decidió abrir la gala al público y a los pueblos de Alicante, y se celebró en el Auditorio, que dispone de un gran aforo.

Existe siempre una enorme rumorología respecto a los premios, si están concedidos de antemano o o no. Lo cierto es que quien maneja menos información al respecto es, al menos en mi caso, el autor. En este premio existen dos jurados que deliberan el mismo día del premio, durante la comida. Cada uno propone su novela candidata; este año tuve la suerte de que eligieran la mía.

Por experiencia sé que en las horas previas a un premio conviene mantenerse ocupada, y en las posteriores, también. A mí me habían confirmado que mi novela se encontraba entre las candidatas la semana anterior, de manera que me encontraba en Alicante, con dos agendas: la que ocurriría si ganaba, y la que llevaría a cabo si no.

Como intento hacer siempre que me es posible, había cuidado con mimo lo que llevaría esa noche: los premios son ocasiones especiales, fruto de las ilusiones y el trabajo de mucha gente. Me merecen todo el respeto: sea o no yo la protagonista, intento que quien lo organice sienta que valoro la invitación y el esfuerzo.

Había escogido un vestido de The 2nd Skin.co que me recordaba a alguno de los lucidos por Jackie Kennedy, con su tejido brocado rosa y un corto imperio y sencillo. Pertenece a su icónica colección For Valentina.

Lo combiné con unos preciosos salones de Magrit, el modelo Mila trabajado en ante y raso con un delicado trabajo de encaje y un bolso cartera a juego.  Magrit es una exquisita marca alicantina, y me pareció la elección lógica en este premio.

Lo mismo me ocurrió con las joyas: Chocrón Joyeros me han acompañado en algunos de los momentos importantes de mi vida, y en esta estuvieron también presentes: la sortija de mayor tamaño y la deliciosa pulserita pequeña son de la colección Ch_Aura en oro rosa, rodonita de los Urales, madreperla y diamantes. La sortija flexible y los pendientes, de oro rosa y diamantes, son de la colección CH-Imperial.

La gala comenzó a las 19:00h. Antes del fallo nos esperaban la actuación de Juan Echanove, que interpretó varios textos de Hamlet, y después, un fragmento del Carmina Burana por La Fura dels Baus.

En algún lugar entre ambos dijeron mi nombre. Subí al escenario para recoger mi Tanit, y para agradecer al jurado, a la propia provincia de Alicante, la oportunidad que me daban. Era el momento también, entre la emoción y los recuerdos agolpados (quince años de trabajo acumula esta historia), de hablar mínimamente de mi novela, Llamadme Alejandra, que aparecerá a principios de abril  y que describe la vida y los pesares de Alejandra Feodorovna, la última zarina. El momento para una mención cariñosa a quienes estaban allí conmigo y no habían ganado, como me ha ocurrido a mí en otras ocasiones, para que continuaran escribiendo y compitiendo.

La andadura de la novela comienza ahora: primero una rueda de prensa, entrevistas para el siguiente día. Y la incógnita de si gustará o no, de si habrá merecido la pena el esfuerzo, el examen constante al que se somete el escritor.

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El maquillaje de esa noche fue responsabilidad de Itzi, y las fotos, de Nika Jiménez. Esa noche fue mi acompañante; como mi jefa de prensa ha sido testigo de lo mucho que he sufrido y pasado con esta novela, y lo ha compartido, de manera que se merecía estar también allí si las cosas iban bien. Luego llegaron las felicitaciones de los amigos, la familia, los compañeros de viaje. Los lectores y los seguidores. A todos ellos, muchas gracias. Para todos vosotros es esta novela.