El mar te trajo

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHace unos quince años la editora Ana María Moix me animó a publicar Aland la Blanca. Era un libro de poesía que se alejaba tanto de lo que entonces escribían los poetas de mi edad que de no haber sido por el apoyo entusiasta de la novísima no me hubiera atrevido a ello.  Otro de los Novísimos, Pere Gimferrer (nos conocimos en Seix Barral cuando yo publiqué Donde siempre es octubre),  también me animó.

Ana María fue la editora de Aland, en una colección muy cuidada y limitada que ahora es prácticamente imposible de encontrar. Ahora, entre otros proyecto, estoy corrigiendo y rescatando esa obrita rara, que tampoco encaja demasiado con la poesía que ahora ha logrado atraer a los jóvenes lectores; pero nunca se sabe. Mientras sacábamos estas fotografías, todo azul y sol y Mediterráneo, pensaba en ese poemario y en las viejas historias.

Aland la Blanca habla del mar, de las mentiras de nuestro origen y de los ideales imposibles. Del espejismo de convertirse en un héroe. El segundo poema dice así:

JANTES

Recuerdo la estatua de un caballo alado,
el cuello tenso, el fluir en el aire
y una mujer tranquila;
debió de ser mi madre.
Sólo eso queda de mi infancia.
El resto me lo robó un remolino.
Yo no recuerdo…
El brillo en el cielo,
el mármol del caballo, la luz.
Luego la noche.
Mi padre me pide que calle,
y junto a él arrojo las redes
en la bahía tranquila.
Las barcas se mecen suavemente,
voces de pescadores sobre el agua.
-¡Jantes, -gritan-, despierta!
Ya tendrás tiempo de soñar en el invierno.
Yo corro y les arrojo cuerdas
y aseguro las barcas al viejo muelle.
A menudo retorna el caballo alado.
Jugaba a sus pies, hubo una plaza.
En las noches solas, hablo con mi padre;
mueve la cabeza.
No regresan las cosas del pasado.
Tu vida está aquí, Jantes.
Cuando muera heredarás mi barca.
Como yo desangrarás el mar,
y con suerte,
encontrarás una ostra con perla,
un jarro de plata que te libre
de tostar tu piel y vender tu alma.
Gasté mis años en el puerto,
con redes remendadas,  atando barcas,
y un día de resaca, entre el pescado
salió del mar un brazalete.
Sentado en la barca agitada por las olas
contemplé el metal desconocido,
el dibujo de un laberinto, y en su interior,
el trazado, la marca de un caballo.
Así me enfrenté a mi padre,
con el brazalete ante mí como un escudo.
-¿Es que sólo he vivido entre mentiras?
¿Qué decías cuando hablaba de otra tierra,
de un país surcado por canales,
del castillo que dominaba el mar
desde un alto escarpado?
No, Jantes, son paisajes de tus sueños.
También yo los vi, y los perdí al crecer.
Yo te creía.
Recuerdo otra patria, otro hogar,
una mujer que me miraba reír,
barcos negros de negras velas,
un cielo luminoso que presidía la tierra,
un caballo de mármol de enormes alas
junto a la plaza cuadrada del palacio…
¿Por qué me has retenido?
Cuando te rogaba Déjame marchar,
seré mercader en las tierras altas,
y cuando regrese, te cubriré de oro,
abriré un nuevo camino al sur,
Vivirás en la gloria y la fortuna.
¿Qué decías?
No, Jantes, del sur no se vuelve,
no marches de Ilión.
Tú perteneces al mar, aquí has nacido.
La nostalgia anida lejos del agua.
Mentiras siempre. Dime ahora.
¿Quién soy yo?
No nací aquí.
Pocos recuerdos quedan de mi infancia
a salvo del remolino.
Mi país ya no existe:
sus ciudades las barrió la tormenta.
Su capital quedó arrasada.
Callé, el brazalete en mi mano
y mi padre inclinó la cabeza.
Las redes se extendían bajo sus pies
como olas rotas en un océano olvidado
y mientras las recogía, narró mi historia.
-Naciste del mar, el mar te trajo…

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OLYMPUS DIGITAL CAMERALa camisa de crepé  es de Mango, y el bolso de rayas azules, negras y blancas también. Pueden comprarse aquí aquí. Los pendientes de perlas son de Tatiana Riego. Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez en Benicassim, mientras el mar hablaba.

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La mirada de los otros

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Antes de que los móviles nos colocaran en la mano una lente intuitiva y rápida, antes de que las cámaras fueran digitales, antes incluso de que los selfies se convirtieran en una manera de mostrar cómo nos vemos (o cómo nos gustaría que nos vieran) la fotografía reflejaba unos momentos y unas miradas muy diferentes. En realidad, estoy hablando de hace apenas diez años. Quince a lo sumo. La fotografía había perdido gran parte de su solemnidad para entonces, había abaratado costes y simplificado sus procesos. Sin embargo, nada auguraba la obsesión audiovisual, la exhaustiva documentación de lo privado y lo cotidiano que llegó después.
Desde que comencé a publicar, en 1998, he tenido la suerte de ser retratada por multitud de fotógrafos. Algunos, profesionales de medios, con apenas unos minutos para una toma. Otros más centrados por captar el carácter o el gesto que por un retrato favorecedor. Producciones de moda con varias horas previas de maquillaje y estilismo. Más allá del resultado, más o menos de mi gusto, (y, creánlo, en ocasiones una gran foto no implica precisamente una visión amable) la posibilidad que me han brindado de presenciar en directo como trabajan, de asomarme a otra disciplina artística, ha sido impagable.
Aunque deje muchos nombres fuera, recuerdo en particular las sesiones de fotos con Alberto SchommerOuka Leele, Chema ConesaTanya LaceyPedro Albornoz. Todos ellos me obligaron a hacer de buen grado cosas que jamás hubiera llevado a cabo por mí misma. De manera más sutil o con la enérgica presión de quién sabe lo que quiere, me hicieron ser otra yo.
Aunque no haya sido un retrato, sino otro tipo de trabajo, he podido ver a Alberto García Alix o a Carlos Spottorno, con quien viví un inolvidable vuelo de regreso de Bogotá (algún día contaré esa película), y un no menos inolvidable recorrido por la República Domicana. Talento en acción, con una sorprendente rapidez, antes de que el momento hubiera pasado y la luz o su ausencia impidieran la foto. Más recientemente, Fenton o Alberto Tarrero han sido los encargados de devolverme esa mirada, y de obligarme a reconocerme en el espejo. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta sesión de fotos tuvo lugar en Alicante, en su Palmeral, cuando comenzaba a anochecer. Lo que veis es la cámara de Nika Jiménez documentando cómo se hizo, no el resultado final de mano del fotógrafo. Ese mismo día le había conocido, por mediación de una buena amiga: su nombre es Borja López Ferrer, y la química fue inmediata. Con su peculiar sentido del humor y su absoluta discreción sobre sus logros, ni siquiera mencionó que la Medalla de oro ForoEuropa 2017 había sido suya. Ni la nominación a los Premios Goya de Fotografía 2017.

No sabía a qué iba ni qué me esperaba. Parte del juego era ese. Al final me encontré bajo una cascada, con un vestido rosa de The 2nd skin.Co  de la colección For Valentina, y la sensación, una vez más, de que aquello saldría bien porque  te entregas y confías en el talento ajeno todo, siempre, sale bien.

Historia en Culla

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La historia se lee en las piedras. Y en los ojos. Y en la gente. Quienes no entienden que está viva y que continúa evolucionando como un ser orgánico comenten el error de usarla como herramienta y arma, en lugar de nutrirse de ella.

Culla, donde os llevo hoy, es un precioso pueblo de Castellón, en el Alto Maestrazgo, construido en plena Sierra de Seguras con historia y piedras. Aquí el tiempo ha tallado cuevas, que bajan por los barrancos desde el castillo, y también árboles, como la carrasca de Culla, varias veces centenaria, calificada como árbol monumental (está en una propiedad privada, aunque puede verse). Como por gran parte de la península, han pasado iberos y romanos, musulmanes (al menos hasta 1233, en que pasó a manos cristianas, con el beneplácito de Jaime I) y carlistas. De su esplendor medieval da fe el trazado de callejuelas intrincadas, empedradas con restos fósiles de vegetales prehistóricos, y restauradas con mimo. De lo atroz de las guerras, las ruinas del castillo, arrasado tras los siete años de contiendas carlistas, y la aún impresionante Prisión del Gobernador, a la que hay que asomarse para respirar un poco de la angustia que se debía sentir entre esos muros húmedos y oscuros. Este antiguo granero, ahora centro cultural, conserva algunos grilletes, y, lo que es más estremecedor, las inscripciones de algunos de los presos.

El castillo, construido posiblemente en el s. XII, pasó en un momento dado a manos templarias, como le ocurrió a otros de la comarca. Los amantes de la historia de esta orden misteriosa pueden, por lo tanto, rastrear aquí sus huellas y ver lo mismo que estos monjes guerreros desde las magníficas vistas del recinto amurallado, que permite abarcar toda la comarca, el río Monleón, y, los días claros, el mar.

Muy cerca del pueblo se encuentran las Minas: ¿minas en esta zona? Sí, de hierro, la mina de la Victoria, que puede visitarse, fue explotada desde la Guerra Civil hasta los años 60, cuando estas prácticas dejaron de ser competitivas. Excavadas a tientas, con la intención de sobrevivir a un época de miseria, merece la pena visitar sus pozos y sus estalactitas. Las vistas desde el mirador son también espectaculares Las laderas con encinas y robles bajan lentamente hacia la costa. La historia sigue, tallada en cada piedra, abierta en cada mirada.

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El vestido camisero de amapolas es de Zara. Las sandalias de raso amarillo, también. Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez.

Días cortos: Peñíscola e interior de Castellón.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAComienzan a acortarse los días y con la promesa del otoño llega el aviso de aprovechar el tiempo minuto a minuto. Quizás las vacaciones ya no puedan ser tan largas, ni los viajes tan ambiciosos; quizás sea el momento de planificar escapadas más cortas y de conocer lugares cercanos, destinos de interior o en costas menos trilladas, nacionales, que descubren antes los extranjeros que nosotros mismos.

Peñíscola, por ejemplo, en Castellón, se aleja del estereotipo de esa costa tan conocida. Con su mar azul, su remolino Bufador y sus puertas mediterráneas, ha sido admirada por muchos a raíz de aparecer en Juego de Tronos. Quizás no se sepa que la localidad ofrece todo tipo de facilidades para el rodaje de series y cine. El castillo, sus calles empinadas, exigen un paseo con calma y comer un puñado de almendras saladas en una de sus terrazas.

Vilafamés, Culla (que merece una visita aparte) o las casas colgadas sobre la pendiente de Ares del Maestre son otros de los secretos bien guardados del Castellón interior, con montañas inesperadas y paisajes que se alejan de los tópicos mediterráneos. El final del verano los libera del exceso de turistas, el clima se torna suave y el aire huele a hierbas aromáticas. Es un lugar para perderse; no en vano fue tierra donde se escondían bandidos y escapados. Un buen sitio para acercar a los niños a la naturaleza, y para atrapar el tiempo sin prisas.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA Las prendas que hoy llevo podrían servir para una boda de día, siempre que no fuera por la iglesia o, en caso de serlo, se añadiera una chaquetilla o echarpe que cubriera los hombros. Este vestido  low cost (en este caso es de Mango, con varios de los imprescindibles de la temporada: rojo, rayas y escote off shoulder. Cuidado con según qué movimientos, que se desboca). Un capazo de rafia de Salvador Bachiller, en este caso de la colección Valentina, ligero y veraniego,
El resto del atuendo lleva nombre de mujer, y es de diseño español: la chistera, de una exquisita combinación de terciopelo rojo, plumas y flores secas, fue confeccionado por Lola Sevares. Un buen tocado cambia el estado de ánimo, eleva el espíritu y mueve a la fiesta.

Algo parecido ocurre con los zapatos adecuados. En este caso, los zapatos de ante rojo, con detalles dorados, que he escogido, son de Ana Monsalve, una marca que se define con dos pinceladas: zapatos de aire vintage, y tan cómodos como cualquier mujere desearía. Ambas promesas las cumplen con creces. Son zapatos artesanales y primorosos, de Elda, con hormas muy pensadas para calzarlos todo el día, y que no pasan de moda, por su aire atemporal. Yo llevo las sandalias Olimpia Coral.
Por último, unos brazaletes, un collar de perlas que compré en un anticuario en Praga, y el resto del verano para escaparse del mundo.  Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez por MyPen Camera en un precioso recorrido por Peñíscola.

Ahora vemos por un espejo. En las dunas de Maspalomas

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En las dunas, entre la arena, hay algo que me regresa siempre a la infancia. Quizás por ese eco a playa y a castillos que se derrumbaban de esos años, o por las inacabables escenas del desierto, de temática religiosa, que nos pedían que dibujáramos y que yo coloreaba con entusiasmo. La huida de la Sagrada Familia a Egipto, las tentaciones de Jesús, las predicaciones en las que peces y panes se desbordaban de las cestas… En mi infancia el desierto era similar al bosque de los cuentos infantiles: un lugar donde esconderse y donde ocurrían milagros.

Las cartas de San Pablo a los Corintios son unas de las lecturas más escuchadas durante las bodas: Sin embargo, por encima de las famosas palabras El amor es paciente, es bondadoso… yo prefiero este otro fragmento, que habla precisamente de la infancia y que se encuentra en Corintios I, 13:11.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño. Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido…
Y a su vez (tras una duna hay siempre otra duna) este veraz texto sobre la inocencia y el conocimiento me recuerda a un poema de Peter Handke, quizás el poeta austriaco más conocido. Cualquiera que haya visto la película El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin) dirigida por Wim Wenders en (1987) ha escuchado, lo sepa o no, a Peter Handke. Suyo es parte del guión de esta bellísima película sobre ángeles y humanos en una ciudad desolada, donde solo los niños pueden aún ver con claridad, y suya esta Canción de la infancia que hoy recuerdo.
(…)Cuando el niño era niño
no sabía que era niño;
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.
(..)Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntar:
¿Por qué soy yo y no tú?
¿Por qué estoy aquí y no allá?
¿Cuándo comenzó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿La vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo, oigo y huelo ¿no es acaso
una ilusión del mundo,-o ante el mundo?
¿Existen realmente el mal
y la gente mala de verdad?
¿Cómo es posible que yo, el que soy,
no existiera antes de nacer
y que un día yo, el que soy,
no seré más este que soy?
.Cuando el niño era niño,
no soportaba las espinacas, los guisantes,
el arroz con leche, la coliflor,
ahora come todo eso, y no sólo porque debe.
.(…)Cuando el niño era niño
arrojó un palo contra un árbol como una lanza
y allí está temblando todavía.
(En alemán: Als das Kind Kind war, /  ging es mit hängenden Armen, / wollte der Bach sei ein Fluß, /  der Fluß sei ein Strom, / und diese Pfütze das Meer. //
Podéis leer el original completo y su traducción por Sandra Toro aquí.

Sí, las dunas traen: traen mucho más, la memoria, los recuerdos, el anhelo de eternidad, la sensación de pérdida, las preguntas mudas en un mundo que parece ya solo comprensible para los ángeles.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

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El vestido de raso color hueso, largo, de corte neoclásico es de Mango. Compré los pendientes de azabache y plata  en Buenos Aires hace mil años, durante la legendaria gira de mi Planeta Melocotones Helados. Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez en las dunas de Maspalomas, Gran Canaria, con My Pen Camera.

El recuerdo y el olvido: amanecer en Benicassim

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Ahora prefiero los amaneceres al atardecer; al menos, para pensar. Me siento más lúcida, hay menos ruido, el día no pesa todavía.

Las playetas de Bellver se encuentran entre Benicàssim y Oropesa. Por la mañana aún no hay demasiado movimiento, ni golpea el calor. La arena es suave y amistosa, y ya muestra pisadas de quienes madrugaron aún más.  Aparecen conchas y caracolas, y la voz de mi madre ¿Tan mayor y aún recoges caracolas? El ritmo de las olas permite que los pensamientos vayan y escapen. El día de estas fotos yo recordaba la conversación con un viejo amigo, viejo en edad y vieja nuestra amistad, también, que es un defensor firme del olvido.

-El mal del ser humano contemporáneo es que quiere abarcarlo todo, dice. Quiere recordar cada momento de pasado, no perderse nada del presente, quiere planear el futuro. No fuimos hechos para eso: hay que recordar solo lo importante, y ni siquiera lo importante para nosotros: lo importante para todos.

A este amigo, profesor, filósofo, vasco, le escucho siempre un poco sobrecogida, porque para mí el recuerdo fue siempre un lugar seguro, e incluso un material de trabajo. Así comienza Melocotones Helados, con un canto a la memoria, y la identificación del olvido con la muerte.

– Pero eso pasa -me aclara- porque tú le das importancia a la justicia. Yo, que soy viejo, le doy preferencia a la felicidad.

En eso pensaba el otro día, ese amanecer. En qué debemos recordar para ser justos, en qué necesitamos olvidar para ser felices. No lo tengo claro, y no me atrevo a dar recomendaciones a nadie. Hay quien vive el verano como un paréntesis, quien lo experimenta como un presente constante, quien se sumerge en una actividad frenética de actividad. En estas mañanas en las que antes solo leía ahora leo cada vez menos y miro y pienso cada vez más. No llego a grandes conclusiones. Pero quedan muchos amaneceres de Mediterráneo para adquirir mayor sabiduría, mayor serenidad, un menor apego. Lo único bueno de la ignorancia y de la confusión es todo lo que aún nos queda por aprender.

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El kaftán que llevo es un regalo de una buena amiga que lo lució en los 70. Me cubro con una pamela de paja de Salvador Bachiller, y completo el look con una pulsera de ámbar y coral que compré hace años en la Feria del Libro de Guadalajara, México, dos brazaletes de oro amarillo y oro rosa de Issavò Elements, y unas sandalias doradas de Mango. Nika Jiménez sacó las fotos en las Playetas de Bellver con My pen Camera.

El primer baño del verano

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En un momento dado la ilusión por el primer baño en el mar o en una piscina, la euforia de los niños por chapotear y saltar al sol se transforma, sobre todo para las niñas, en otra cosa: comienza la vergüenza, no por el comportamiento sino por su cuerpo, por qué parecen, por quiénes son.

En los tres libros que he dedicado al tema del cuerpo (Cuando comer es un infierno, Quería volar, y La vida frente al espejo) abordo el dolor que genera una idea errónea de la belleza, y cómo a lo largo de los últimos años hemos unido de manera errónea las emociones al cuerpo, la autoestima a la apariencia y la belleza a la juventud. Lejos de suponer una frivolidad, estamos hablando de un sentimiento de inferioridad y de vergüenza que experimentan, en mayor o menor medida, muchas personas. Casi todas las mujeres luchan contra ellos, y muchos varones comienzan a entrar en ese mismo círculo. En casos extremos se llega a la enfermedad: por lo general, produce angustia, condiciona actitudes y consume mucho tiempo y esfuerzo.

La exigencia alcanza por igual a mujeres bellísimas y a quienes no lo son tanto, a mujeres que viven de su apariencia y a quienes no lo hacen. Lejos de convertir la belleza en un motivo de satisfacción y el cuerpo en una fuente de goce, la apartamos de nosotros.

Pero el tiempo no vuelve. Si pudiera ahora regresar a la adolescencia y dirigirme a la jovencita que fui le diría lo que en su momento me repetían los adultos: que los años vuelan, que lo que creemos tan importante no lo es tanto, que no me hiciera daño, que expresara lo que sentía en lugar de transmitirlo con mi cuerpo, que esta carne y estos huesos no son más que el medio a través del cual vivimos y sentimos. Todo eso me lo dijeron, y no lo supe entender. Y ahora, que lo entiendo, y lo siento, creo que hay que contarlo no solo a las generaciones nuevas: también a las mujeres que antes de ese primer baño que debía ser tan jubiloso como en la infancia se miran y se critican sin piedad. Y ven sus cicatrices y sus cesáreas, sus varices y su vello, la celulitis y la flaccidez, los kilos y las arrugas el paso de los años como algo terrible, como un robo de la belleza y la alegría. Pero nada de eso es cierto: el cuerpo marca el paso del tiempo y de la vida, y debería ser un orgullo y una satifacción haber sobrevivido a todo y mostras las huellas como si fueran medallas.

No es justo con nadie. Nada debería hacernos sentir así, tan mal, tan inadecuadas, tan avergonzadas. Nadie debería. No lo permitáis. No lo hagáis. A criticar y juzgar, el llamado body shaming, se enseña y se aprende, y a ser tolerante, y generosa, y a volver a jugar y a disfrutar, también.

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Hay infinidad de marcas de ropa de baño, pero muchas mujeres se siguen quejando de que no encuentran prendas para ellas. La diferencia entre las expectativas y la realidad provoca mucha frustración, la sensación de que se diseña únicamente para chicas muy jóvenes o de cuerpos perfectos la acentúa. A mí me gusta mucho Anita since 1886 precisamente porque entiende a la perfección el cuerpo femenino: hay trajes de baño para embarazadas, tallas grandes… y trabaja muy bien la sujeción del pecho, lo que hace sus bikinis perfectos para mujeres de busto generoso. En otras ocasiones ya me habéis visto con diseños de esta misma marca.

El modelo que yo llevo es el Hermine, con braguita alta fruncida en los costados, y sujetador con drapeado, aros y tirantes regulables. Puede llevarse con un pareo a juego en los mismos tonos añil y blanco decolorados. Un poco hippy, muy chic, y tan favorecedor como veis.

Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez en la piscina secreta del Hotel Sheraton Gran Canaria Salobre Golf Resort, con unas vistas maravillosas del entorno natural y un agua tan fría que primero corta la respiración y luego da la vida. En realidad, eso es lo mejor que nos da nuestro cuerpo: la experiencia, el frío, el calor, la sensación, el placer, la memoria.

Mi agenda de este verano

¿Dónde podéis encontrarme este verano, seguir un curso conmigo, verme en el escenario, o en una conferencia, o en un encuentro de fin de semana?

Si todo sale según lo previsto, las citas que tendré con el público y con alumnos este verano serán las siguientes.

Del 30 de junio al 2 de julio en el Valle de Iruelas tendrá lugar Diodati se Mueve, con los Hijos de Mary Shelley. Se trata de una experiencia de fin de semana en un precioso valle junto al lago donde el viajero revive la sensación de encontrarse en Villa Diodati, rodeado de escritores con los que convive y de actividades artísticas. Yo seré una de las anfitrionas, como ya lo fui el año pasado. Encontraréis el programa y la información aquí o en el teléfono 618 48 57 71

El 7 y 8 de Julio me encontraréis en la Feria del Libro de Alicante, donde presentaré Llamadme Alejandra, Premio Azorín 2017, tanto en la Feria (día 7 a las 19:00h) como en Monovar, en la Casa de Azorín, el 8 a las 12:30 h.

El 24 y 25 de julio estaré en Teruel, en los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza, como profesora del XVI Curso de psicopatología de la adolescencia. Frente al espejo: trastornos de la imagen y la conducta alimentaria, con el doctor Ruiz Lázaro como director. En mi espacio abordaré el tema de los trastornos de la alimentación que he tratado ya en Cuando comer es un infierno y Quería volar. Si queréis matricularos encontraréis el programa y la información aquí.

Del 24 al 27 de julio seguiré en Teruel, en los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza, como directora del Curso de Creación Literaria Avanzado con Espido Freire. Son ya más de diez años los que cumple este curso. Este verano se enfoca a un trabajo intensivo en creación, y está abierto tanto para novatos (tendrán que trabajar un poco más) como a alumnos que ya han trabajado conmigo. Aún hay plazas y podéis apuntaros, desde luego. Encontraréis el programa y la información aquí.

El 15 de agosto estaré en Jaca, con El hogar del monstruo y la compañía Hijos de Mary Shelley, con mi Abril en Estambul. Será a las 22:30 en el Palacio de Congresos, como podéis ver aquí.

El 28 de agosto estaré en San Sebastián, en la UPV, como profesora del Curso Si volviera a nacer, con Javier Urra como director y Javier Sádaba y Juan Manuel de Prada como compañeros. Es un curso centrado en la psicología y el crecimiento personal, y yo abordaré el tema El peso de lo que hice, el peso de lo que no dije. Si se comporta como el de los años pasados, será un éxito. Encontraréis el programa y la información aquí.

El 30 de agosto estaré en Laredo, en la Universidad de Cantabria, donde tengo el honor de clausurar los cursos de verano con mi conferencia Alejandra, hace un siglo de todo aquello. Trataré el tema que preside mi novela Llamadme Alejandra, Premio Azorín 2017. Será en el Salón de Actos del Centro Cultural “Dr. Velasco” (C/ López Seña, 8 – Laredo) a las 20:00h. Tenéis la información aquí.

Y el 17 de septiembre a las 20:00h estaré en Estepona para inaugurar el Festival de Cine Fantástico Costa del Sol. Allí interpretaré con Fernando Marías Esta noche moriremos, y con posterioridad mantendremos un encuentro con el público.

Tenéis la información aquí.

Y esto será todo por este verano. Será maravilloso si nos vemos, y si no… leed, descansad, viajad, amad, y nos seguimos encontrando por aquí.

 

Dioses y Mitos por Madrid

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta es una imagen familiar para cualquier que me conozca: un edificio clásico, una escultura, una alegoría, y yo, plantada allí, incapaz de moverme hasta que les he contado a mis acompañantes qué vemos, de donde viene, qué referencias mitológicas encontramos en esa diosa desnuda, ese amorcillo enfadado, esa mujer con guirnaldas (también me ocurre con los árboles y las flores, pero en menor medida). Desde que de niña descubrí la mitología y su explicación simbólica del mundo ni  la arquitectura ni los jardines me transmitían lo mismo: y, con la insistencia de las pasiones, lo he compartido, me temo que quisiera o no, con quien llevaba al lado.

¿Por qué no lo haces para otros? ¿Para lectores, para curiosos? me habían preguntado mis amigos durante años, no sé si hartos de ser siempre mis víctimas o con un sincero entusiasmo por mis recorridos. El problema de las pasiones es que resultan contagiosas, y que no hace falta mucho para incendiarlas. Cuando comencé a colaborar con B the Travel BrandViajes El país con experiencias como el Viaje por la tierra de Jane Austen (que podéis ver aquí, aquí y aquí) era cuestión de tiempo el que les propusiera un recorrido por el Madrid Mitológico: desde las Quimeras de Atocha hasta la Diosa Cibeles, los caballos de Neptuno o la Diosa que preside la Gran Vía.

Así surgió Dioses y Mitos por Madrid. Una mañana por Madrid, con un grupo de viajeros, que recorren conmigo parte del centro de la ciudad, mientras yo les narro historias sobre esos dioses, esos héroes, esas alegorías que cubren las fachadas de muchos edificios señoriales. Cariátides y héroes, un diablo escondido en El Retiro, laureles, espigas de trigo. Y, como remate, una comida en el Palacio de Cibeles donde podíamos comentar lo visto.

Sabíamos que el Viaje por la Tierra de Jane Austen conmigo había despertado mucho interés, hasta el punto de que el siguiente, organizado para el 5 -8 de Octubre de 2017, se había llenado apenas fue ofrecido (es muy posible que ofrezcamos un recorrido más ese mes, dadas las peticiones de los viajeros: si finalmente es así, lo anunciaré con suficiente antelación), pero era un misterio qué ocurriría con una experiencia más breve, más extraña, si se quiere. Ocurrió lo mismo: veintidós viajeros me acompañaron en una de las mañanas más bonitas de este año, para aprender un poco más sobre cosmogonías, leyendas y sagas.

¿Repetiremos? Muy posiblemente. Pocas cosas pueden compararse a la expresión de sorpresa de quienes te acompañan cuando recuerdan fragmentos de historias leídas en su infancia, nociones sueltas. O cuando ven, como por primera vez, un edificio muchas veces conocido. Eso, y no otra cosa, es para mí enseñar. Las historias no se limitan a los libros. Hay que compartirlas, tienen que volver a la vida. Si no, los dioses y los héroes también pierden sus poderes.

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Para un recorrido que dura casi cuatro horas de paseo por Madrid necesitaba ropa cómoda, y que se adaptara a una mañana de mayo fresca que daría lugar a un día radiante. Elegí un vestido largo satinado de Wild Pony con estampado muy pequeño gris y rojo. El corte clásico (escote cruzado, tirantes, plisado en torno a la cintura, la falda de vuelo con una profunda abertura) lo convertía en un guiño a la experiencia de Madrid Mitológico. Ligero y evanescente, y muy espectacular, lo combiné con una cazadora de cuero negro de Mango, alpargatas  (no se ven en las fotos), un sombrero borsalino, y una gargantilla plateada (o chocker) de  Parfois. El bolso vintage es uno de mis clásicos. Como el sol primaveral es siempre traicionero, me embadurné a conciencia con proteccción solar: estoy probando varias entre las de factor de más de 50 que sean ligeras y adecuadas para piel sensible, y en esta ocasión usé una de mis preferids de Kiehl’s.

Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez con My Pen Camera Olympus: y tuvo el acierto de captar, al menos en una ocasión, el escalofrío y la piel de gallina que me produce, una vez más, entregarme a dos de mis pasiones: el viaje y el conocimiento.

Ajedrez en la isla

OLYMPUS DIGITAL CAMERANo somos sino piezas de ajedrez en un tablero sin normas, más grises que blancas, más grises que negras. No somos sino el movimiento que realizamos y que creemos libre, y que sin embargo, condicionan los otros, el capricho, la ignorancia, la presión, la falta de perspectiva. No somos sino aquello que soñamos en la mañana y que conseguimos cuando el día acaba, la aspiración a moverse como alfil siendo un caballo, de suistituir a la reina cuando no pasamos de peón, de ganar esta partida, o de al menos no perder con demasiada rapidez, con un deshonor obvio. No somos sino el tiempo que transcurre entre partida y partida, mientras ordenamos figuritas, ensayamos estrategias y nos aseguramos ante el espejo que sí, que esta vez ya hemos practicado lo suficiente, que esta vez lograremos un jaque mate.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERALas fotos fueron tomadas por Nika Jiménez con  MyPen Camera en el Hotel Seaside Palm Beach de Maspalomas, Gran Canaria, que en sus jardines esconde un ajedrez gigante, cactus y buganvillas de un exotismo exhuberante. Me hospedé allí durante una estancia de GCWellness, organizada por The Suites. Días inolvidables por la amabilidad de todos los empleados, la gastronomía (los desayunos del hotel son dificilmente igualables) y el spa, que no se conforma con tratar el cuerpo, sino que ofrece tratamientos que ofrecen una tranquilidad mental y una relajación más que deseable.

La falda tableada de crêpe azul klein es de Mango. La he combinado con un crop top de algodón blanco, sandalias de ante fucsia con cuña, y una pamela de fieltro blanco. Ojo al sol, hace falta siempre protección alta. El collar de cuentas de vidrio azul lo compré en Atenas hace ya años.