Mi agenda de este verano

¿Dónde podéis encontrarme este verano, seguir un curso conmigo, verme en el escenario, o en una conferencia, o en un encuentro de fin de semana?

Si todo sale según lo previsto, las citas que tendré con el público y con alumnos este verano serán las siguientes.

Del 30 de junio al 2 de julio en el Valle de Iruelas tendrá lugar Diodati se Mueve, con los Hijos de Mary Shelley. Se trata de una experiencia de fin de semana en un precioso valle junto al lago donde el viajero revive la sensación de encontrarse en Villa Diodati, rodeado de escritores con los que convive y de actividades artísticas. Yo seré una de las anfitrionas, como ya lo fui el año pasado. Encontraréis el programa y la información aquí o en el teléfono 618 48 57 71

El 7 y 8 de Julio me encontraréis en la Feria del Libro de Alicante, donde presentaré Llamadme Alejandra, Premio Azorín 2017, tanto en la Feria (día 7 a las 19:00h) como en Monovar, en la Casa de Azorín, el 8 a las 12:30 h.

El 24 y 25 de julio estaré en Teruel, en los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza, como profesora del XVI Curso de psicopatología de la adolescencia. Frente al espejo: trastornos de la imagen y la conducta alimentaria, con el doctor Ruiz Lázaro como director. En mi espacio abordaré el tema de los trastornos de la alimentación que he tratado ya en Cuando comer es un infierno y Quería volar. Si queréis matricularos encontraréis el programa y la información aquí.

Del 24 al 27 de julio seguiré en Teruel, en los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza, como directora del Curso de Creación Literaria Avanzado con Espido Freire. Son ya más de diez años los que cumple este curso. Este verano se enfoca a un trabajo intensivo en creación, y está abierto tanto para novatos (tendrán que trabajar un poco más) como a alumnos que ya han trabajado conmigo. Aún hay plazas y podéis apuntaros, desde luego. Encontraréis el programa y la información aquí.

El 15 de agosto estaré en Jaca, con El hogar del monstruo y la compañía Hijos de Mary Shelley, con mi Abril en Estambul. Será a las 22:30 en el Palacio de Congresos, como podéis ver aquí.

El 28 de agosto estaré en San Sebastián, en la UPV, como profesora del Curso Si volviera a nacer, con Javier Urra como director y Javier Sádaba y Juan Manuel de Prada como compañeros. Es un curso centrado en la psicología y el crecimiento personal, y yo abordaré el tema El peso de lo que hice, el peso de lo que no dije. Si se comporta como el de los años pasados, será un éxito. Encontraréis el programa y la información aquí.

El 30 de agosto estaré en Laredo, en la Universidad de Cantabria, donde tengo el honor de clausurar los cursos de verano con mi conferencia Alejandra, hace un siglo de todo aquello. Trataré el tema que preside mi novela Llamadme Alejandra, Premio Azorín 2017. Será en el Salón de Actos del Centro Cultural “Dr. Velasco” (C/ López Seña, 8 – Laredo) a las 20:00h. Tenéis la información aquí.

Y el 17 de septiembre a las 20:00h estaré en Estepona para inaugurar el Festival de Cine Fantástico Costa del Sol. Allí interpretaré con Fernando Marías Esta noche moriremos, y con posterioridad mantendremos un encuentro con el público.

Tenéis la información aquí.

Y esto será todo por este verano. Será maravilloso si nos vemos, y si no… leed, descansad, viajad, amad, y nos seguimos encontrando por aquí.

 

En el Atelier de Suma Cruz

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Todo comenzó con unas estrellas y unos pájaros vistos en una imagen de Instagram, y me llevó una mañana llena de sol a la calle Zorrilla 23. Allí estaban las chicas de Suma Cruz, en sus mesas altas y con sus joyas alrededor, entre flores secas y piezas a medio montar, en una buhardilla luminosa al final de una escalera de madera. Susana Cruz, la fundadora, insiste en que sin un trabajo en equipo nada de lo que hay bajo ese techo se hubiera logrado.  Paloma, Inma, Andrea y Carmen son el resto de las creadoras, largas melenas, ojos brillantes, manos ágiles. Un profundo respeto por la joyería clásica, y un conocimiento igualmente profundo de la historia de la orfebrería.

Hay algo fascinante en ver un taller artístico, un atelier. Mi escritorio resulta mucho menos interesante,  menos creativo, sin duda menos cambiante que este lugar en el de pronto surge un cocodrilo, o un escarabajo de piedras semipreciosas, o un lirio que se enrosca entre los dedos. Muchas personas solo visitan uno de estos lugares, como los de vestidos de alta costura, para una ocasión especialísima: una boda propia o ajena, una celebración muy especial. Cada vez más a menudo, regalos hechos a una misma, por haber cumplido 40, o 50, o 60 años, o por haber tomado una decisión acertada.

Esa mujer, sola, o con alguien de quien se fía, subirá las escaleras, encontrará lo mismo que yo: una deslumbrante sucesión de posibilidades, de piedras y piezas metálicas, de exquisitas diademas y de hiedras que crecen entre las manos. Unas te convertirán en una sirena con mejillones de nácar entre el cabello, otras en una ninfa con halo de estrellas . Otras en una emperatriz bizantina, con sus tiaras rígidas y cuajadas de gemas. La belleza tiene siempre algo de irrepetible, y algo de incompleto, también.

-Escríbenos algo -me pidieron, después de que hubiera jugado a transformarme en todas las criaturas marinas o celestes que se me ocurrió.

-Claro. Dadme un papel.

-No -sonrieron-, en la pared.

Y allí, bajo el sol de la buhardilla de Suma Cruz, quedaron mis palabras. En mis manos, ahora, anida un escarabajo.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERANinguna prenda podría competir con esas preciosas joyas.  Me puse un abrigo de terciopelo negro de Mango, sobre el que destacaban los matices y los brillos. Las fotos fueron tomadas en el Atelier, en Madrid, por Nika Jiménez.

Llamadme Alejandra llega a Madrid

OLYMPUS DIGITAL CAMERAParte del universo literario se encuentra entretejido con mitos creados por el cine, las novelas y las series de televisión sobre el mundillo, casi siempre ejemplos estadounidenses o franceses: desde Truman Capote con sus fiestas abarrotadas de esbeltos cisnes, al irreal  estilo de vida de Carrie Bradshaw, la imagen popular del escritor ha oscilado entre el tópico del bohemio que escribe en las barras de los bares en sus ratos de lucidez, a la torre de marfil necesaria para la creación, a… Las presentaciones de los libros también distan mucho (muy a nuestro pesar) de las imaginadas por lectores o escritores novatos. Los feroces años de la crisis las han limitado a lo básico, cuando no las han eliminado.

Pero he de decir que mi novela Llamadme Alejandra ha sido una excepción en este sentido, y fue presentada a la prensa y a los amigos de la profesión en Madrid el día 7 de Abril, en el hotel Intercontinental de Madrid: el mismo en el que Ava Gadner, en sus años de gloria y fiesta, fijó su residencia, y sembró la ciudad de anécdotas y de leyendas. Anfitriones impecables, me sorprendieron al final de la celebración con una tarta que reflejaba con fidelidad la cubierta de mi novela, literalmente devorada en poco tiempo.

Pasé gran parte del día, las horas previas y las posteriores, atendiendo a la prensa: Telva, El Español, Antena 3, Objetivo Bienestar, Joly, diversas agencias. Radio Nacional… perdí la cuenta. Después llegaba la convocatoria de prensa, los discursos, la presentación en sí, y uno de los momentos más esperados, la conversación entre Javier Sierra, y quien escribe. Javier, amigo cálido y consejero infalible, debía estar conmigo en esa mesa. En los últimos meses, meses de cambios y de decisiones, me he marcado el objetivo de trabajar y de pasar mi tiempo con gente a la que quiero. Todo lo demás me resta energía y me parece, a estas alturas, prescindible. Y Javier, con su apoyo constante, ha sido confidente y testigo de muchos secretos de esta novela; era lógico que viera el final de este camino.

Como la novela había aparecido apenas unos días antes era quizás un poco presuntuoso suponer que todos los asistentes habían tenido tiempo de leerla. Para ponerles en antecedentes, la actriz Paula Iwasaki leyó el capítulo 17, que se ha convertido rápidamente en uno de los predilectos de los lectores. He visto crecer a Paula, he tenido ese privilegio como amiga de la familia, me alegro como si fuera propio de su éxito presente, y su futuro promete ser espléndido. Cuando la formación se une al talento y a una educación exquisitamente cuidada, no puede ser de otra manera.

Editoras, representantes de la Diputación de Alicante, y nuevamente, amigos. Amigos entre la prensa, como  el veterano Javier de Montini, siempre tan amable conmigo, o  Moisés Rodríguez, subdirector del Canal 24h, que no paraba de abrazarme, contentísimo. Aunque no aparecen en las imágenes, hubo muchos otros, algunos testigos de mi carrera desde Irlanda. Estuvieron, pese a lo difícil de la hora, queridos colegas como Marta Rivera de la Cruz, que veinte años no es casi nada, y Martín Casariego. A ambos no me llega el tiempo para agradecerles su presencia y su cariño.

Por no faltar, no faltó ni el extintor que me persigue en muchas de mis fotografías, y que mis seguidores de Instagram conocen bien. Allí estuvo, fiel a las normas de seguridad y atento a fastidiar todos los planos posibles al mismo tiempo.

Me supone un esfuerzo hablar de mis emociones en este día: entremezcladas con el sentido de la responsabilidad y con el deseo de que todo saliera bien, la alegría, la satisfacción y el orgullo, y sobre todo, el agradecimiento no me abandonaron. Conservo esos momentos como algunos de los más bonitos de los últimos años. No basta con vivir cada hora: yo he aprendido, en cierta manera, a insistir en vivirlas, con una conciencia mayor, con la sensación de que son fugaces y que deber ser disfrutadas.

Ahora, sin tregua, viajes, firmas, ferias, todo lo posible para que el libro viva y llegue a rincones poco habituales, para que se encuentre en librerías más tiempo del que dicta este momento de fugacidad y para que este Premio y esta novela sea más que una imagen, y más que un recuerdo. Ha finalizado un tramo del camino. Comienza otro.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAPara la presentación escogí un vestido de Marcos Souza Couture, hecho a medida, y que reservaba para una ocasión especial. Es un little black dress de corte impecable, con el giro de un falso escote corazón con tul transparente, y cremallera visible en la espalda. Repetí los salones de raso nude y encaje de Magrit que estrené el día del fallo del Premio. Le dí también más importancia al  bolso cartera (o clutch), y en este caso rompí mi norma de no conjuntar zapatos y bolso. Como un guiño a Alejandra, la zarina de las perlas, llevé un brazalete de Verdeagua, y el anillo que Chocrón joyeros diseñó para mí inspirado en La flor del Norte y sus secretos.  Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez en el Hotel Intercontinental de Madrid.

Ese precioso 7 de abril contaba, por lo tanto, con todos los elementos para que fuera una presentación casi, casi, como las legendarias. A todos ellos, mis más sinceras gracias. Intentaré estar a la altura de ese cariño y de ese esfuerzo común.

Y ahora ¿qué?

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Estos días he repetido varias veces en las entrevistas sobre Llamadme Alejandra que esta novela ha ocupado catorce o quince años de mi vida. No ha sido mi dedicación absoluta, como puede comprobarse por mis otras publicaciones y trabajos, pero sí una compañía o un deber constante que pendía sobre mí como una damocliana espada literaria.  Ahora, tras haber conseguido el Premio Azorín 2017, y con dos meses o tres por delante de trabajo compartido con libreros, periodistas y ferias para que el libro llegue al mayor número de lectores posible, es el momento de detenerme y de preguntarme qué hacer ahora

Cuando un proyecto de una duración tan prolongada finaliza, y lo hace de una manera tan deseable como con un premio, existe un peligro latente: el desánimo: Contra todo pronóstico, la sensación de vacío. Una ligera duda, o una profunda conmoción. Qué escribir ahora, qué iniciar cuando aún no nos hemos desprendido del todo de lo anterior. La primera vez que me enfrenté a esta emoción fue cuando publiqué mi primera novela, Irlanda, y el mensaje que recibía a mi alrededor era que ya “lo” había logrado. Entonces me empeñé en que era el inicio del camino, no una conquista. Año  y medio más tarde conseguía el Premio Planeta 1999. Nuevamente me hablaron de haber conseguido ya algo que clausuraba un ciclo, o incluso del fin de mi carrera literaria. Mi respuesta fue continuar trabajando, marcharme fuera de España para iniciar un proyecto nuevo, y, con la cabeza fría, repetirme que este es un oficio que puede mantenerse durante décadas, con altibajos, y que se derrumba si olvidamos la pasión y la seriedad.

De nuevo, el Premio Azorín no me pilla desprevenida. Un nuevo ensayo, una novela juvenil y otra infantil, y la actualización a lenguaje contemporáneo de El conde Lucanor me aguardan durante este próximo año. Comunicación y estudio, ensañanza y literatura, mis cuatro pilares. El empeño en el éxito es un mandamiento de la sociedad contemporánea. Se valora la obsesión, un único objetivo ambicioso. Una sociedad neurótica y fácil de etiquetar. Sobrevivir al éxito requiere una estrategia en sí misma. Cuando se relativizan los triunfos y se planean sus resacas resulta más sencillo asumir el fracaso. Cuando un proyecto vital se argumenta a largo plazo, quizás dé mejor resultado  trabajar poco a poco, con paciencia, sin perder de vista el disfrute cotidiano.

 

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAPodéis encontrar aquí el vestido de tul bordado de Mango.  La peineta lleva la firma de Marisa Bell Design. Las fotos fueron tomadas en Alicante, por Nika Jiménez.

Dibujo de encaje

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Con encaje han soñado durante siglos las mujeres y algunos hombres elegantes: pañuelos de encaje, tela sutil como la de la araña, en blanco, o crudo, o negro, para los lutos y los alivios del duelo, para abanicos o mantillas. De seda (entonces se llamaba blonda) o lino, entretejido con leves hebras de oro o plata para los nobles que necesitaban mostrar en su apariencia la riqueza y el poder. Desde la cuna, en la que los vestiditos y mantos para cristianar ahogaban a las criaturas en puntillas y entredoses, al ataúd, donde en las mantillas  y las mortajas resaltaban el perfil de cera de la fallecida.

Encaje sutilísimo que enmarcaba en gorgueras los cuellos severos del esplendor español, en mangas de las que las manitas de las infantas aparecían como sorprendidas, cargadas de anillos. Por los encajes sabían dónde se ubicaban las ciudades del lujo (Venecia, Aleçon, Flandes, Bruselas). Los ruidosos bolillos de las mujeres en sus puertas, bajo el sol, las tramas deliciosas que se tejían en Camariñas, las novias que escogían y atesoraban encajes para sus sábanas eternas, su camisón de bodas, su traje de novia.

El encaje que permitía mostrar escote y brazos, sin mostrarlos, que rejuvenecía la piel aún hermosa pero no tan tersa, que parecía aún más negro contra el cuello blanco. Venía, como todos los lujos, de Oriente, se heredaban patrones y técnicas, ocupaba a monjas y a novicias en las lentas horas entre rezos. Encaje cremoso que adornaba los vestidos de corte y de gala, que acababa destrozados por los pisotones, las vueltas en el baile y las espuelas de los caballeros, que se guardaban para que al día siguiente las doncellas vinieran a identificar y recuperar los jirones y lavarlos, con mimo, plancharlos, repararlos y unirlos de nuevo a las prendas que los habían perdido. Una muestra del buen gusto o de la zafiedad de su dueña, del ojo entrenado de su dueño. Como todo lo bello, frágil, resistente, deseado. Como todo lo bello, imprescindible.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl magnífico abrigo de encaje protagonista de estas imágenes es de Menchén Tomás. La diseñadora catalana, que desfiló por primera vez en Madrid en esta última Madrid Mercedes Benz Fashion Week, lo ha cortado como un diseño de los años veinte, envolvente, con una ligera inspiración oriental, de manga amplísima, con enormes botones tallados y un lujo casi olvidado. Apreciad el precioso dibujo floral del encaje que cubre por completo el abrigo. El maniquí y la corona de flores son de Suma Cruz, y los dos brazaletes de bronce bañados en oro amarillo y oro rosa de Issavo Elements. Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez.

Premio Azorín: el día después

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El día después de la concesión del Premio Azorín 2017 se dedica a atender a medios de comunicación y poco tiempo después comienza la promoción del libro que, como casi todo lo perteneciente a este mundo se encuentra rodeado de mitos y de confusión. ¿Es obligatorio para el autor prestarse a la promoción? En absoluto. ¿Es obligatorio para la editorial organizarla? En modo alguno. ¿Resulta recomendable? Por supuesto.

La promoción intenta garantizar que el posible lector sepa que el libro existe, despertar su interés y al mismo tiempo, asegurarse de que se encuentre disponible en las librerías y puntos de venta. De nada sirve una buena promoción en prensa si la distribuidora no llega a tiempo con el libro (por desgracia, a veces ocurre). Una buena distribución sin la adecuada promoción es menos grave, pero deja la responsabilidad al librero o a un proceso que casi nunca se da, por desgracia, que es el boca-oreja. Hay autores que aborrecen las promociones: en realidad, un día de promoción consiste en una serie de entrevistas sobre tu libro, o sobre ti, o sobre ambos, quizás una presentación a lectores, puede que una firma. Nada, a priori, particularme horrible si el autor se deja el ego en casa y asume que muchos periodistas no habrán podido leer el libro, que las preguntas no siempre serán sesudas, que el encuentro con el lector no implica ciega admiración y que las firmas pueden finalizar sin un solo libro firmado: es decir, si el autor asume la realidad en lugar de chapotear en delirios de grandeza.

Llamadme Alejandra augura una promoción bastante intensa; arranca el día 7 de abril en Madrid con una presentación a la prensa (anunciaré cuándo se hará alguna al público) y continuará con Alicante, Málaga, Huelva, Barcelona, Sevilla, Vigo, Santiago, Bilbao, Zaragoza, Cuenca, y es posible que alguna ciudad más.

¿Es la promoción una actividad pagada? Depende. Algunos actos conllevan una remuneración porque el autor imparte una conferencia, o participa en algún acto aparte de la promoción: de lo contrario, no. El autor recibirá durante el año siguiente un porcentaje de derechos sobre los libros vendidos de en torno al 10%, de manera que se supone que le interesa participar en actos en los que el libro se venda, y la editorial, en teoría, debería facilitar eso mismo: pero no siempre se cumple esa lógica. Hay compromisos emocionales, o enfoques particulares que mueven al autor a acceder o no a la promoción. La edad, la salud, el cansancio, las obligaciones laborales o familiares influyen en esa visión. La timidez, el orgullo, la idea que se tiene de la función del escritor o el rechazo a la exposición pública también.

Algunos de los momentos más enriquecedores de mi carrera literaria se han dado durante las promociones. Desde la agotadora pero interesantísima gira del Planeta 99, con mi adorable Nativel Preciado, a la espectacular presentación en Covarrubias de La flor del Norte, que un autor que se consideraba agraviado amenazó con boicotear (por suerte, no fue así y todo resultó perfecto), a los viajes al extranjero, las promociones me obligan a salirme de un enfoque único y a adaptarme a cómo otras personas ven mis historias, mi carrera, mi persona o mi novela. En ocasiones me gusta lo que me devuelven. En otras, su reflejo está tan distorsionado que no me reconozco. Intento ser disciplinada y ponérselo fácil al periodista y a los organizadores: si eso supone girar en torno a una farola para una foto que el fotógrafo tenía en mente, giremos. En este proceso, el autor, que en su casa se cree tan poderoso, y su libro, que considera tan importante, dependen del trabajo de muchas personas. Sería una irresponsabilidad amargarles ese trabajo. Y así, el día después, comienza esta absorbente etapa.

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Para las entrevistas de prensa del día después escogí un conjunto de colores vivos: si amanecía un día primaveral, encajaría bien, y si no, se encargaría de animarlo. La falda de vuelo con estampado de flores  y la camisa de un quisquilla intenso son de Teria Yabar. Las sandalias de terciopelo azul son de Polin et Moi y se han convertido en una de mis preferidas de esta temporada: llevé unas joyas muy discretas (pendientes y dos anillos) de Luxenter. Las fotos fueron tomadas en Alicante mientras atendía a  periodistas y fotógrafos por Nika Jiménez con my pen camera.

 

Premio Azorín 2017

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Ha pasado una semana desde la concesión del Premio de Novela Azorín 2017 y los detalles continúan tan vívidos ante mis ojos como si estuviera ocurriendo ahora mismo. Ocurre con todas esas ocasiones cargadas de expectativas, y muy anheladas. No era, desde luego, la primera vez que me presentaba a un premio literario: pero sí que lo hacía con una novela tan trabajada y que fuera histórica. No todos los jurados valoran de manera positiva el género.

La Diputación de Alicante es quien convoca este premio, que se inició en 1994 con Gonzalo Torrente Ballester como ganador. La responsabilidad de publicar y distribuir el Premio es de la Editorial Planeta, y su dotación es de 45.000€ sujetos a (ay) todos los impuestos correspondientes. Otros escritores que cuentan con él son Luis Racionero, Jesús Ferrero, Dulce Chacón, Jon Juaristi, Ángela Becerra… En este año se cumplían, además, los 50 años del fallecimiento del gran Azorín, con lo que la Diputación decidió abrir la gala al público y a los pueblos de Alicante, y se celebró en el Auditorio, que dispone de un gran aforo.

Existe siempre una enorme rumorología respecto a los premios, si están concedidos de antemano o o no. Lo cierto es que quien maneja menos información al respecto es, al menos en mi caso, el autor. En este premio existen dos jurados que deliberan el mismo día del premio, durante la comida. Cada uno propone su novela candidata; este año tuve la suerte de que eligieran la mía.

Por experiencia sé que en las horas previas a un premio conviene mantenerse ocupada, y en las posteriores, también. A mí me habían confirmado que mi novela se encontraba entre las candidatas la semana anterior, de manera que me encontraba en Alicante, con dos agendas: la que ocurriría si ganaba, y la que llevaría a cabo si no.

Como intento hacer siempre que me es posible, había cuidado con mimo lo que llevaría esa noche: los premios son ocasiones especiales, fruto de las ilusiones y el trabajo de mucha gente. Me merecen todo el respeto: sea o no yo la protagonista, intento que quien lo organice sienta que valoro la invitación y el esfuerzo.

Había escogido un vestido de The 2nd Skin.co que me recordaba a alguno de los lucidos por Jackie Kennedy, con su tejido brocado rosa y un corto imperio y sencillo. Pertenece a su icónica colección For Valentina.

Lo combiné con unos preciosos salones de Magrit, el modelo Mila trabajado en ante y raso con un delicado trabajo de encaje y un bolso cartera a juego.  Magrit es una exquisita marca alicantina, y me pareció la elección lógica en este premio.

Lo mismo me ocurrió con las joyas: Chocrón Joyeros me han acompañado en algunos de los momentos importantes de mi vida, y en esta estuvieron también presentes: la sortija de mayor tamaño y la deliciosa pulserita pequeña son de la colección Ch_Aura en oro rosa, rodonita de los Urales, madreperla y diamantes. La sortija flexible y los pendientes, de oro rosa y diamantes, son de la colección CH-Imperial.

La gala comenzó a las 19:00h. Antes del fallo nos esperaban la actuación de Juan Echanove, que interpretó varios textos de Hamlet, y después, un fragmento del Carmina Burana por La Fura dels Baus.

En algún lugar entre ambos dijeron mi nombre. Subí al escenario para recoger mi Tanit, y para agradecer al jurado, a la propia provincia de Alicante, la oportunidad que me daban. Era el momento también, entre la emoción y los recuerdos agolpados (quince años de trabajo acumula esta historia), de hablar mínimamente de mi novela, Llamadme Alejandra, que aparecerá a principios de abril  y que describe la vida y los pesares de Alejandra Feodorovna, la última zarina. El momento para una mención cariñosa a quienes estaban allí conmigo y no habían ganado, como me ha ocurrido a mí en otras ocasiones, para que continuaran escribiendo y compitiendo.

La andadura de la novela comienza ahora: primero una rueda de prensa, entrevistas para el siguiente día. Y la incógnita de si gustará o no, de si habrá merecido la pena el esfuerzo, el examen constante al que se somete el escritor.

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El maquillaje de esa noche fue responsabilidad de Itzi, y las fotos, de Nika Jiménez. Esa noche fue mi acompañante; como mi jefa de prensa ha sido testigo de lo mucho que he sufrido y pasado con esta novela, y lo ha compartido, de manera que se merecía estar también allí si las cosas iban bien. Luego llegaron las felicitaciones de los amigos, la familia, los compañeros de viaje. Los lectores y los seguidores. A todos ellos, muchas gracias. Para todos vosotros es esta novela.

Recomendaciones espidianas Enero

20170202_202515-01Mucha variedad temática y de editoriales en las recomendaciones espidiana de este mes. Y también un par de obras artísticas que no son historias ni palabras. Es pura casualidad: entre mis libros hay ejemplares que compro, otros que me regalan mis amigos, o lectores, otros escritos por mis amigos, y aún otros que me envían editoriales afines que conocen mis gustos y que son tan amables de remitirme algunas novedades. Todos ellos saben que no hago crítica literaria, y que no recomiendo nada que no me guste; en algunas ocasiones, no me ha entusiasmado, pero entiendo que muchos de mis seguidores podrían encontrarlos interesantes. Soy omnívora y caprichosa. Por eso hay meses de ensayos y meses de novela, meses de cuatro libros (elegí mal los otros) y meses en los que no doy abasto. Y así, como una epidemia, esta pasión se extiende.

8-2Comienzo con este precioso cuadrito de Gloria Loizaga, una artista que pinta con minucioso mimo sobre distintas superficies. Os había enseñado ya un collar con los camafeos de mis tres gatitas, y hoy os muestro un retrato inspirado por mi viaje al País de Jane Austen. Podéis encontrar su trabajo, y contratarla aquí.

10-1Cuentos deliciosos, relatos inquietantes de esta espléndida autora norteamericana, un descubrimiento. Miel del desierto, de Edith Pearlman, es perfecta para leerla poco a poco en las horas de la merienda, la más perversa de las comidas del día. Sus protagonistas no se olvidan con facilidad, algunas de las situaciones (esa anticuaria que ayuda a una amiga a encontrar el amor) resultan extraordinarias y tan comunes que nos obligan a mirar nuestro día a día desde otro ángulo. Lo repito: deliciosos. Lo leí en pruebas (una primicia) y lo publicará en estos días Alianza de Novelas.

13-1Cuando J.K. Rowling se saturó de varitas mágicas y de luchar contra el mal, se convirtió e Robert Galbraith e inventó el personaje de Cormoran Strike. En realidad, no deja de ser otro Harry Potter, herido, que sigue luchando contra el mal, en este caso desde su oficina de detective privado en Londres, no muy exitoso, todo hay que decirlo. Excelente sentido del ritmo, una trama potente y dos personajes (Cormoran y su ayudante) muy bien definidos. Algunos de los aciertos de la saga se reconocen en su obra de adultos. Y a quien no le gustara Harry Potter, le invito a que echen una ojeada a esta voz nueva y potente. La edita Salamandra.

15-1Jorge Volpi fue el premio Biblioteca Breve el mismo año en el que yo fui Premio Planeta. Esa coincidencia ha permitido que siguiéramos nuestro recorrido y nuestra obra con un cariño especial, como si fuéramos cómplices de alguna promesa secreta. Su novela En busca de Klingson se considera ya un clásico contemporáneo que no me caso de releer y de recomendar. Lo editó Seix Barral.

18-3Pasamos a un registro y a un libro muy diferente, el que ha escrito Ramón Gener para consuelo de los dolientes del mundo. Conocido por su revolucionario programa This is Opera, su ensayo El amor te hará inmortal recorre personajes, óperas, cantantes y situaciones en las que el dolor humano parece insoportable, y aún así, se supera. Una preciosa obra con un consuelo que cae como la lluvia, fresco y vivificante. Está en Plaza Janés.

23-2Sí, ya la he mencionado, pero J.K. Rowling publicaba el 5 de enero en España su nueva obra del universo Potter, Animales Fantásticos, y no podía resistirme a mostrar la preciosa edición del guión de la película con el mismo nombre. Una delicia ilustrada, plagada de humor, y guiños, y de imaginación. Y, a mi juicio, una magnífica manera de que los chavales aprendan a leer guión, teatro, y otro tipo de formatos. El mérito es de Salamandra.

30-3Valdemar, con su colección Frontera, está rescatando una serie de clásicos imprescindibles del Western; de hecho, yo los compro a ciegas, sin reparar en si conozco o no los autores. Un acto de confianza absoluta que se ve confirmada con estas dos novelas cortas, Hombre y Que viene Valdez. Escritas por Elmore Leonard, su visión algo amarga, algo tierna, muy humana.

20-2

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Este ha sido un enero con una gran presencia de la literatura juvenil en mi discurso y en mi tiempo. Desde luego, en parte se ha debido a El chico de la flecha, y los caminos por los que me conduce: encuentros, charlas con chicos, con profesores, con padres… Un repaso por la historia y otro poco por lo vital. Estoy entusiasmada. Ya sabéis que mi editorial es Anaya y que lo podéis encontrar aquí. Ah, y una preciosa crítica que le ha hecho Lasemana.es  aquí.

Pero también algunos lectores han mostrado interés por mi primera obra, La última batalla, de SM El barco de vapor (Roja). Mucho más fantasiosa, en este caso el lector saltaba entre páginas a un mundo imaginario que la propia protagonista escribía. Difícil de encontrar, pero aún puede conseguirse.

 

¿Qué os han parecido? Todas las fotos y los bodegones son míos, excepto la primera imagen, tomada por Rebeca Senovilla.

Bajo el techo de Bump Green

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Los lugares nos conforman, de la misma manera en la nuestros recuerdos los transforman a ellos. En los últimos años me he esforzado en asignar nuevos recuerdos a lugares nuevos. Es una manera sutil, pero muy eficaz, de transformar nuestra vida. La nostalgia, al menos para mí, resulta inevitable, y no me suele llevar a nada bueno: pero no hay espacio para esa nostalgia en los sitios que descubrimos por primera vez. La sustituimos por la atención, o la curiosidad, o por el momento presente, ese que se escapa en cuanto nos damos cuenta.

Para mí BumpGreen, en Velázquez 11, de Madrid, es el lugar donde quedo con Macarena Berlín, la dulce voz que nos sale al encuentro de madrugada en La Ser en Hablar por hablar. Una mujer de una generosidad y unas cualidades tan difíciles de encontrar como gratificantes; pero es también el espacio que me sorprendió en su inauguración por una decoración ecléctica y arriesgada, obra de Adriana Nicolau, en la que las espectaculares arañas de vidrio se mezclan con las piezas inconfundibles de Guille García-Hoz, donde afirman que la comida tiene alma y que cocinar con paciencia, con productos orgánicos y con imaginación es una manera, (y otra vez sale ese concepto) de transformarse.

BumpGreen es también importante por razones secretas, por lo celebrado allí con una mezcla agridulce de fin de etapa y comienzo de vida, porque este enero gélido me trae cambios que son, como todos los realizados a conciencia, necesarios y dolorosos. Y casi todo lo digno de recordarse hay que celebrarlo comiendo: un hummus con cortezas de bacalao, por ejemplo. O un tartar de salmón, o un postre con su leve toque de caramelo salado. La carta despierta primero la curiosidad y luego los sentidos. Y luego, los sillones amarillos de la entrada invitan al café y la conversación.

Convertimos los lugares en aquello que sentimos. Traspasamos nuestra mirada y nuestras emociones a las paredes. Y eso, a veces, es una declaración de intenciones.

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El look de ese día se componía de un abrigo blanco que ya me habíais visto aquí, unos pantalones anchos de tweed de Zara, una camisa de cuello de tira y pespuntes negros de Mango que estrenaba ese día y que me tiene enamorada, y el bolso Cebra, con estampado animal, de Tatiana Riego.

Las fotos fueron tomadas por Nika Jiménez con mi último juguete, la cámara Olympus E-PL8, mi mejor regalo de Reyes, que me ha traído, literalmente, una visión nueva de las cosas.

Viaje a la tierra de Jane Austen (II) El Bath romano

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn nuestra primera jornada  iniciábamos el viaje a la tierra de Jane Austen en un Bath muy diferente al que veremos hoy: el clásico, el trazado por los romanos en su no muy exitosa conquista de la Isla, a la que sin embargo apreciaban por sus explotaciones mineras (sobre todo de plomo) y sus ostras.

Cualquiera que me conozca un poco puede imaginar que soy una gran aficionada a la historia griega y romana. Cualquiera que me conozca de verdad, sabe que ha sido una loca obsesión desde la infancia. Yo recitaba genealogías de dioses y emperadores como otros las alineaciones del Bilbao Athetic. Desde aquí pido público perdón a quienes han tenido que padecerme en esa faceta; pero me temo que tendrán que seguir soportándome. Además, muy pronto habrá sorpresas en ese frente…

Los romanos llegaron a Inglaterra en diversas oleadas, si bien la colonización general de la isla se llevó a cabo durante el gobierno de Claudio (a quien luego el británico Robert Graves dedicaría la magnífica novela histórica Yo Claudio). Cómo olvidar, por cierto, esta gloriosa escena de la serie de la BBC en la que Agripina y Nerón conspiran contra un pobre Derek Jacobiaquí.

Claudio se ganó así el sobrenombre de Britannicus. Tan orgulloso estaba de ello, que ése fue el nombre de su único hijo: Tiberio Claudio César Británico. El prometedor mozo fue asesinado por su primo-hermanastro Nerón, que lo envenenó cuando tenía apenas 14 años. Eso entraba dentro de las estadísticas de la época: morir por orden de Nerón se convirtió en la primera causa de mortalidad de aristócratas.

Uno de los generales de las legiones romanas fue, precisamente, el futuro emperador Vespasiano, cuyo reinado sirve de marco de otra excelente saga romano-policial, la de Marco Didio Falco, en este caso de la también inglesa Lindsey Davis. Más que recomendable también.

Los romanos eran gente práctica y con muy pocas ganas de perder el tiempo: asimilaban todo lo que podían, rebautizaban dioses y reformaban lo que se les pusiera por delante. Cuando llegaron a Bath encontraron allí un santuario celta en torno a un manantial sagrado, de aguas calientes y curativas, cuya diosa guardiana era la misteriosa Sulis. Tras un rato de profunda deliberación, decidieron llamar al lugar Aquae Sulis, (las aguas de Sulis), repararon en que Sulis tenía un parecido casi increíble con su Minerva y no le dieron más vueltas al asunto.

Desde el inicio fueron conscientes de la importancia de aquel emplazamiento, y de que las aguas eran magníficas para enfermedades de la piel y muy buenas para otras dolencias interas: Claudio ordenó que se adecentara el santuario en torno a los años 60 del siglo I, y las termas que le siguieron ganaron popularidad hasta el punto de que atrajeron a peregrinos y enfermos de todo el imperio, y el conjunto llegó a ser un santuario rico: se descubrieron una docena de miles de monedas romanas, una ofrenda altísima. En torno al siglo V, las termas fueron abandonadas, y las cualidades curativas de las aguas de Sulis fueron olvidadas casi por completo durante más de mil años.

Entonces, a finales del siglo XVII, el doctor Thomas Guidott escribió lo que sería el panfleto turístico y publicitario definitivo de Bath. Su Indagaciones sobre el agua de Bath despertó una fiebre balnearia comparada a la que se vive hoy en día. Uno no era nada si no visitaba la pequeña ciudad spa y tomaba sus aguas, estuviera enfermo o no. La ciudad se revitalizó y se llenó de preciosas construcciones neoclásicas. El país que odiaba a sus invasores romanos descubría su amor por ellos, viajaba a Roma, leía Los últimos días de Pompeya de Bulwer Lytton y las mujeres imitaban el estilo de vestir de la época.

Los viejos baños también se reformaron: la preciosa estructura que aún hoy se conserva procede de esa época, y abraza el manantial sagrado, un Museo Romano, las Termas, e,integradas junto a ellas, las Pump Rooms, unas salas coronadas con una impresionante cúpula transparente donde la buena sociedad eduardiana se reunía para tomar el obligado vaso de agua milagrosa, altamente mineralizada y bastante repugnante al gusto. Beau Nash, el árbitro de la elegancia de su siglo, dio el visto bueno a ese hábito, y Jane Austen acompañó a su padre enfermo a beberla hasta que el reverendo murió.

En la actualidad es posible tomar allí el té y una magnífica selección de dulces, y también el agua, que brota de una fuente, directamente sobre el manantial original. Se puede pasear por las cercanías de las piscinas, si bien estas se encuentran vedadas al baño por razones de control sanitario. Su intenso color verde se reaviva cuando el sol del atardecer dora la piedra de Bath: las esculturas de los emperadores romanos luchan contra la erosión, y la piedra se destruye por las mismas cualidades minerales que curan enfermedades. Algo muy antiguo, un resto de lo sagrado, se filtra entre la roca y gotea. Es un lugar especial, bello e íntimo, pese a la afluencia de visitantes.Por cierto: se descubrió que tienen cierta radiactividad

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La tarde de otoño en Bath era tan luminosa, tan cálida, que era posible llevar un vestido sin mangas. El que escogí, en uno de mis colores preferidos, el azul klein, era de Joseph Ribkoff, un corte clásico con una abertura transversal en el escote. Lo combiné con pendientes sencillos y un anillo complicado de Luxenter. El bolsito antiguo está confeccionado con un mantón de Manila aún más antiguo. Las Termas era, y son, un lugar para ver y ser visto. En mi caso, solo quería mirar y pensar.