Viaje a Irlanda (V) Los acantilados de Moher

8.1

La anterior etapa del viaje había transcurrido entre idílicos paisajes verdes, casi demasiado hermosos para ser reales, y proclives a que la distancia y la nostalgia los idealizara; eso se vería bruscamente alterado en la siguiente zona, la del condado de Clare.

Los acantilados de Moher pertenecen al inconsciente colectivo por sí mismos y entremezclados con otras narraciones: los hemos visto en reportajes y fotografías, en cubiertas de discos y de novelas: esa hermosa sucesión de barrancos cortados en diagonal se prolonga a lo largo de ocho kilómetros, y en cuanto se inventó el turismo en el siglo XIX (no para todos, claro; para ricos ociosos) ya se convirtió en un destino favorito de los viajeros, que lo llamaban “Los acantilados de la ruina”. De hecho, en algunas de mis fotografías se puede reconocer la torre O´Brien, que construyó un Sir local como mirador para esos pioneros devorados por el wanderlust.

Y mi generación no podrá olvidar el ascenso vertiginoso de la Princesa Prometida por los Acantilados de la Locura, presa por sus raptores, mientras el enmascarado pirata Roberts los sigue muy de cerca: sí, fue rodado en Moher, al igual que Harry Potter y el Misterio del Príncipe. Como en tantos otros lugares de Irlanda, cuando se llega allí ya hemos estado allí. Un fascinante déjà vu continuo.

Los acantilados ofrecen una vista impresionante que alcanza hasta las islas de Aran en los días claros: no era el caso durante mi visita. Amaneció un día de agosto gris, lluvioso y frío más adecuado para reflexionar sobre cuestiones existenciales que para visitar unos acantilados de 120 m de altura. Llovió con parsimonia y acrimonia durante toda la mañana, sin respiro.

Al llegar allí, entre caminos estrechos flaqueados por matas gigantescas de pendientes de la reina que rozaban el coche, me encontré con que el aparcamiento que da acceso al camino de 8 kms que bordea la cima de los acantilados estaba abarrotado. Imposible entrar, ni, por las características de la carretera, hacer cola.

Entonces decidí ejercer de bilbaína y tirar por el acantilado del medio: dejé el coche en la entrada de una propiedad particular a bastante distancia, y subí por un camino alternativo, campo a través, hasta el final de la sierra de acantilados.

Las vacas de los campos me miraban con bovino desprecio, lo que debió haberme dado una pista de lo que me esperaba. Si una vacada local, apiñada para protegerse del viento, te dice con la mirada que ellas no lo harían, es conveniente hacerles caso.

En mi imaginación, el vestido de encaje blanco de Mango  ondeaba con la brisa  suavemente, mientras mi mirada lánguida acariciaba el horizonte. Un ataque de bovarismo en toda regla.

El viento azotaba la ladera del monte con tal fuerza que era imposible avanzar sin tambalearse. Un cartel, de hecho, advertía del extremo peligro que corrían los caminantes, y, de pronto, no parecía demasiado exagerado. Veinte metros más arriba tuve que abandonar. El camino no ofrece demasiadas dificultades, pero literalmente el viento me llevaba. Incluso a gatas, algunas de las ráfagas me arrastraban contra la hierba. Zumbaba en los oídos hasta hacer daño y aturdir y desorientar un poco. No soy una persona asustadiza, y en ocasiones reacciono de manera impulsiva frente a una dificultad (también llamado síndrome McFly) pero nunca había sentido esa impotencia frente a una fuerza natural. Por el lado por el que intentaba acceder el camino está desprotegido, a diferencia del sendero superior, que, según me han dicho, ofrece más abrigo frente al viento.

De manera que recordé que llevaba veinte años en Madrid, que antes había vivido en Álava otros veinte, y ahogué a mi bilbaína interior a sopapo limpio. Retrocedí como pude, y me quedé con la espina de no haber podido observar los acantilados desde lo alto. Aún así, el paisaje y la experiencia resultaron inolvidables.

20160806_174356-01

20160806_174811-01

8.3

img1470527327313

8.2

Mientras el zumbido de mis  oídos se disipaba, puse rumbo al Anillo de Kerry, una ruta que recorre esa zona a través de caminos angostísimos y parajes deslumbrantes, hacia Killarney, con la intención de detenerme en un punto en particular, el llamado Ladies View.

Ese pequeño mirador, que se encuentra en mitad de la carretera, fue el punto donde durante la visita de la reina Victoria a la isla en 1861 (ya he hablado del turismo para ricos) los anfitriones locales hicieron que la comitiva se detuviera para admirar la vista. Los pequeños lagos, las colinas, las montañas. El condado en su esplendor. Y al parecer, las damas de compañía de la reina la admiraron profusamente; de ahí su nombre, la vista o el mirador de las damas.

20160806_213000-02

8.4

En un lugar así estaré a salvo, pensé yo, mientras tosía trocitos de brezo del acantilado de Moher. Las damas victorianas eran flores delicadas con corsé y miriñaque.

La leyenda cuenta que San Patricio expulsó a las serpientes de Irlanda. Pero se olvidó de los mosquitos. Tres minutos de admiración de la vista bastaron para que se corriera la voz entre los mosquitos de la zona de que yo había llegado. ¿Puede ser ella? ¡Sí, lo es! Tengo un primo en Tarragona que me habló de su sangre. Y yo un cuñado en la India. Yo ya la piqué en Cong, pero me supo a poco.

Hay gente que tiene mano con los ancianos, o con los niños. Gente a la que se le acercan los perros. A mí me adoran los mosquitos. Veintitrés picaduras conté durante los siguientes días. Quizás Irlanda no parezca, a priori, un lugar donde un repelente de insectos sea necesario. Lo es. A través del vestido de encaje que ondulaba etc picaban. Villanos.

Eso sí, la vista, impresionante.

Continuaremos viaje muy pronto. Ya sabéis que yo lo contraté en Pangea y que podéis adaptarlo a vuestra medida. 20160806_213006-01

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s