Esas herencias inesperadas…

Espidochanel1No es que la envidia sea mi pecado capital por excelencia: de hecho, gana la pereza por goleada: pero si en algunos momentos se me dispara esa emoción que amarillea la piel y tuerce la boca, es frente a esos armarios repletos que han pasado de madres a hijas, salpicados de prendas de alta costura y de telas antiguas. Con las bibliotecas también me ocurre, pero me consuelo con que los libros, en bolsillo, cuentan las mismas historias.
Imagino que mi nostalgia por esos guardarropas heredados se debe a que mi madre, que era modista, padecía un severo síndrome de Marge Simpson (¿recordáis ese episodio de los Simpsons, Class Struggle, en el que Marge encuentra un traje de Chanel de segunda mano y lo modifica una y otra vez? Podéis verlo aquí. Es decir,  que si no se lo escondíamos, el vestido se transformaba en falda, y la falda, en mini… Veo sus fotos de los 60 y 70, con vestidos de piqué y trajes pantalón y quiero llorar: además, compartimos la misma talla y estructura física. Para colmo, yo estoy parcialmente aquejada del mismo síndrome. Por mi casa pueden encontrarse cojines que recuerdan sospechosamente a abrigos que me vieron puestos en los 90…
Por suerte, las tiendas de segunda mano y de ropa vintage, más abundantes ahora en España que hace unos años, han venido a cubrir ese hueco entre perchas. Y de vez en cuando puedo encontrar alguna herencia inesperada que, previo paso por el tinte y a veces una modificación forzosa, me consuele. Entonces se convierten en la estrella de looks serios o informales; da igual con qué se mezclen. Son como las tías abuelas nonagenarias: aguantan virtualmente todo.

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Espidochanel5 En esta ocasión, jugué con el blanco/negro, y adopté un aire deliberadamente formal para un día de reuniones . El vestido de raso de HM era apropiado para el verano, pero no para el gélido aire acondicionado que me iba acompañar todo el día. Fue la excusa para rescatar, incluso en esta época del año, esa herencia inesperada que es mi chaqueta Chanel. También el bolso de raso, con cierre de perlas, es antiguo y lo encontré en una tienda vintage en Berlin. Firma los zapatos Rebeca Sanver, y los dos azules de la manicura son Ogre the top y Yoga Ta de OPI. Las fotos fueron tomadas en el hotel Vincci Soma de Madrid.

Por cierto, ¿soy yo, o ese vestido está pidiendo una vida después de la muerte en forma de blusa?

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