La Fiesta de verano de Kenzo y el “Mono no aware”

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Cuando me llegó la invitación para la Fiesta del Verano de Kenzo, que coincidía con el 15º aniversario de su perfume Flower by Kenzo, la pregunta era obligada: ¿Qué estaba yo haciendo hace quince años? Me encontraba aún de promoción tras el Premio Planeta, y recuerdo bien lo novedoso del diseño de la amapola encerrada en un frasco transparente. Yo era joven y aquello era nuevo.

La amapola, esa flor salvaje, frágil, perecedera (hay que chamuscar su tallo para que dure, una vez cortada) ha sido una obsesión para muchos poetas. Los simbolistas la empleaban como una metáfora de la pasión, por su color, y del sueño, por sus cualidades de adormidera. J. R. Jiménez quería casarse con ella, y era un juguete para los niños de campo, que las veían brotar entre el trigo y en los campos como una sorpresa encarnada. En la tradición japonesa del Mono no aware, de la que bebe Kenzo, la amapola fue empleada como símbolo de la belleza efímera en desde el siglo VIII; mil años más tarde, K. Issa escribió este bello haiku:
Vivimos.
Simplemente.
 Yo y la amapola.

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EspidofiestaKenzoPor lo tanto, y en homenaje a esa amapola atrapada en el tiempo, flores rojas adornaban mi vestido, con lentejuelas y tul en los bolsillos, de The 2nd Skin Co. Corto, y de tejido algo rígido, se ajustaba con un cinturón rojo. Las sandalias negras de Cuplé,  eran tan bonitas como cómodas. El pelo no debía adquirir el menor protagonismo: una coleta baja, similar a las vistas en los desfiles de Kenzo. Un bolso dorado, el maquillaje de Chanel  y joyas en oro rosa y diamantes de Chocron Joyeros: unos pendientes de estrella de la  Colección ChCirca; la sortija de la colección ChAstral, maravillosa, que concitó más de una envidiosa mirada; el brazalete articulado de la colección ChRomanChic, de inspiración victoriana, con un diseño floral, que suavizaba la propuesta más rígida y geométrica de los anteriores.

Y, curioso, en esa fiesta salpicada de rojo, en la que imaginaba bullicio, ruido y alegría, mantuve con Màxim Huerta, a quien no esperaba ver allí,  una de las conversaciones más interesantes sobre la calma, el estrés y el proceso de escritura que recuerdo en los últimos tiempos. Mono no aware, sensibilidad ante lo efímero.

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