La lección de los escultores

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Imposible saber cuándo ni por qué nació la relación entre decadencia económica y esplendor artístico, pero resulta evidente que en los momentos de necesidad se han desarrollado grandes talentos. Y precisamente la creatividad y la capacidad de adaptación son claves para dejar esa crisis atrás. Cuando una ciudad entiende que las inversiones esenciales para un futuro mejor pasan por la cultura, la sanidad y la salud puede hablarse de esperanza. En Fuerteventura viví lo contagiosa que es esa energía que desprende la creación, sobre todo cuando la presenciamos en directo.
La excusa era el IX Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario. La realidad, un puñado de escultores que, al aire libre y ante los ojos del público, esculpían sus obras en metal (acero corten y acero inoxidable) o en piedra.  Tres son españoles y amigos desde que durante el concurso de arte urbano del que fui jurado: Amancio González, que además impartía un taller para estudiantes, Juan Miguel Cubas y Toño Patallo, el organizador. El resto, Carlos Monge, José Villa, Mauro Bettini, y Xavier González, provenían de México, Cuba, Italia y Francia.
Hace unos meses, cuando impartí en Puerto del Rosario una conferencia sobre trastornos de la alimentación, J.M. Cubas encontró en ella el origen de una de sus esculturas. Así lo describía en su Facebook: “sentí la necesidad de hacer algo que plasmara esa lucha brutal y la vez delicada que en algún momento de nuestras vidas se nos hace necesario, bien por enfermedad o simplemente en el ámbito laboral, y éste fue el resultado”. Fue uno de esos encuentros emocionantes que aportan sentido a ser escritora. Y cuando pude verlos trabajar en Corralejo, cubiertos de polvo, con sus radiales y herramientas, entendí que todo nace de la misma pasión, y que sólo la pasión (por la vida, por otras personas, por el arte) nos permite salir de crisis y dolores.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Para visitarles elegí un vestido de lana púrpura de Sybilla, una diseñadora que entiende bien los conceptos escultóricos. De lana fría, corta el viento majorero y no da calor; el foulard es de Adolfo Dominguez, otro experto de volúmenes y moda. Los zapatos verdes de Paco Gil, con sus piezas metálicas, guardaban coherencia, al igual que las gafas de Ray-Ban.  La pulsera de cuarzo es de Verdeagua Alhajas, y la de madera y el collar de esmalte llevan conmigo mucho tiempo. Yo no puedo tomar el sol, de manera que el sombrero era obligado, junto con la altísima protección solar. El look pedía a gritos bolso personalizado, con el cartel de la película de Buñuel, “El discreto encanto de la burguesía”. La laca de uñas es el Blossom Dandy de Essie, y el resto del maquillaje de Dior.

Maquillaje que, por cierto, me olvidé en el hotel, primorosamente guardado en su neceser, y que me trajo a la península Amancio González cuando finalizó sus compromisos en la isla. Quién sabe qué sacará de ello… ¿No es el maquillaje un medio para esculpir el rostro?

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “La lección de los escultores

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s