Mi visita a la Mercedes Benz Fashion Week Madrid

Hace una década que me siento en la primera fila de algunos de los desfiles de la Semana de la Moda de Madrid; la he visto cambiar de nombre, he despedido a queridos diseñadores que nos dejaron, y he presenciado la evolución de jóvenes promesas. Para quienes se sorprendan por la presencia de una escritora en este entorno, contaré dos secretos; uno, mi madre era modista, y he crecido entre patrones, fittings, que entonces se llamaban, sencillamente, pruebas, y cortes de paños y tejidos. Es, en cierta medida, mi mundo de infancia.
El segundo secreto es que cuando escribí “Cuando comer es un infierno” iniciamos, con las asociaciones de Anorexia y Bulimia, la reivindicación de que las modelos que desfilaran mostraran un peso y una apariencia saludables; cuando Cibeles implantó la medida, me invitaron a comprobarlo; y así Madrid se convirtió en una de las pioneras de una medida cada vez más habitual.
Mi primer desfile de 2015 fue el de The 2nd Skin Co. Antonio Burillo y Juan Carlos Fernández me vistieron para el Planeta de este pasado año, el último de Jose Manuel Lara, con un precioso vestido verde. Por la pasarela aletearon faldas con volumen de tejidos esplendorosos, trajes suavizados por su aire femenino, y plumas en unos zapatos que parecían volar, más que caminar.

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¿Qué vestir para un desfile que muestra, sobre todo, cóctel y fiesta? Yo escogí algo más bien desenfadado: vaqueros, una blusa plisada de Dandara, una cazadora de ante azul hielo de Koralline, zapatos verdes de Unisa y un colgante de Bulgari.

La siguiente cita era con Ion Fiz, vasco, como yo, y uno de los talentos más versátiles y adaptables de la escena contemporánea. El front row de Ion convoca a amigas ya habituales que lo empleamos como excusa para quedar y vernos al menos dos veces al año. Judith Jaúregui, la pianista, Juncal Rivero, y sobre todo, Raquel Sánchez Silva, que en esta ocasión desfilaba, como musa de Ion.

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No hubo dudas en este caso; un vestido de Ion Fiz, zapatos de Paco Gil, dos collares de coral y ámbar, y un bolso de mi colección. La propuesta de Ion Fiz resultaba sofisticada y urbana, con unos cortes impecables y muy favorecedores en movimiento. Mi única pena es que empleó peletería, y yo, por cuestiones personales, no visto pieles que no provengan del consumo alimentario. Aún así, encontré monos, faldas y tops donde elegir.

El último desfile de la temporada fue para mí el de Ailanto. Otros vascos con los que me une una amistad de más años de los que quiero reconocer…

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Me podéis ver con una camisa de seda bordada de Trucco, falda de Zara, unos zapatos de tacón vertiginoso de Paco Gil, y un bolso vintage de mi colección. Acostumbrados como nos tienen a estampados, los gemelos rompieron con unos abrigos de exquisito patrón, volúmenes amplios (que exigen tacón, al menos a las mortales de mi estatura), flecos y más flecos. Una muestra clásica, serena, pero también alegre.

En el kissin room me encontré con dos ex-chicas Telva, las directoras Covadonga O´Shea y Nieves Fontana, por las que siento un gran respeto, y con las que he trabajado en los jurados de Solidaridad de la revista, y con Raquel Sánchez Silva, ya algo más relajada tras su estrellato como modelo de Ion Fiz. El auténtico camino para estos diseñadores comienza ahora: el éxito de sus colecciones, y el apoyo de sus amigas y seguidoras sólo ha comenzado.

 

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