DENTRO DEL LABERINTO

Desde hace mucho tiempo fantaseaba con la idea de escribir un blog: desde hace el mismo tiempo, me asustaba la idea de escribir un blog. Ninguna de las dos cosas han cambiado, pero siempre he preferido arrepentirme por lo he hecho que lamentar lo que nunca llevé a cabo; y por eso he decidido entrar dentro del laberinto.

La vida de las escritoras despierta mucha curiosidad: somos pocas, y un poco misteriosas. Las preguntas más frecuentes que recibo son:

¿Cómo se me ocurren las ideas? ¿Escribo todo los días? ¿En el mismo sitio, con el mismo ritual, con manías más o menos exóticas? ¿Puedo leer durante los periodos en los que escribo?¿Siento miedo ante la página en blanco? ¿A mano o en ordenador? ¿Mac o PC? ¿Hace falta haber vivivo mucho para escribir? ¿Qué hay de autobiográfico en lo que escribo?¿Qué sentí cuando gané el Premio Planeta? (esta es la más frecuente).

La información más oficial, más seria, sobre mi trabajo como escritora se puede encontrar en mi web

www.espidofreire.com

y la de las acitividades culturales que llevo a cabo con mi empresa, Emasefe, en este otro enlace

www.emasefe.com

Pero una vida no se resume con el trabajo, ni siquiera en entrevistas o en un puñado de fotos.

Por eso, dentro de este laberinto hablaré de lo mucho que amo los libros, y de cómo los devoro sin pausa. De mi pasión por el cine y el teatro, la fotografía y la arquitectura, el diseño y la decoración.

Me referiré en muchas ocasiones a los trastornos de la alimentación, a la autoestima, el cuerpo, el alma y cómo enfermamos si no mantenemos el equilibrio entre ambos. A la dictadura de la imagen, y a cómo puede combinarse con un sincero amor por la moda, el calzado, la cosmética y la alimentación.

No podré evitar el que conozcáis a mis cuatro gatitas, Iona, Ofelia, Rusia y Lady Macbeth, y con ellas, mi amor por los animales y la naturaleza. Veréis de qué manera me peleo contra el arreglo floral japonés (Ikebana) y el occidental. Y supongo que también me perderé en muchas ocasiones en viajes, presentes, futuros y pasados, porque los recuerdos son aquello sobre lo que caminamos.

Hablaré de historia y de personajes olvidados, según los descubra. Y de los momentos de felicidad que se producen por lo inesperado, un reencuentro, una melodía, un sabor, el regreso a la casa de tu infancia. Contaré cuentos breves, a veces, y poemas interminables, otros. De cómo disfruto del privilegio de leer a amigos, y de juntarme con amigos a los que leo, o veo, y que siempre admiro. De los encuentros que la vida nos depara, de la gente nueva que nos trae, y de la que casi hemos olvidado y regresa.

Y os involucraré en mi lucha contra el lenguaje mal utilizado, y contra mi enemigo mortal, el gerundio. En los cursos en los que intento transmitir a mis alumnos mi enamoramiento por la literatura, y la narración de historias, y cómo la cultura se encuentra en muchos más espacios de los que imaginamos, y cómo creo que mi obligación es difundirla aún más y defenderla con tinta, palabras y encuentros.

Sobre todo esto quería hablar, y sobre esto me asusta aún un poco que me lean. Pero no hay recompensas sin riesgos, y sólo así, si avanzamos calle a calle, esquina a esquina, paso a paso, podemos derrotar a los monstruos que viven dentro del laberinto.

Me encantará que me acompañéis en este recorrido.